Cuando Dios hizo el edén, pensó en América“, dice la canción . . .
. . . Y por su belleza, agregaría que puso especial atención en la Patagonia Argentina.

En esta entrada les voy a contar nuestro largo viaje en automóvil por la Patagonia. No tan largo por el tiempo, pero sí por la distancia y las experiencias vividas.

La entrada al paraíso esta en Argentina . . .

Quieren atravesar estepas infinitas, ver un mar de azules increíbles y lagos de turquesas insuperables?

Los conmueve ver ríos de hielo que bajan de la montaña y caminar sobre ellos?

Les da placer ver cielos únicos, amaneceres en el mar y atardeceres en las montañas?

Les interesa ver animales en su habitat natural y huellas de nuestros antepasados prehistóricos?

Les gusta disfrutar de caminos que parecen llevar al cielo y caminar sobre glaciares milenarios?

Si a la mayoría de estas propuestas dicen “Sí”, hagan este viaje, les garantizo que no se van a arrepentir.

 

El viaje duró dos semanas y comenzó en la Ciudad de Buenos Aires, (perdón a los que quieran viajar desde otros lugares, pero es donde vivo), fuimos por cuatro días a Las Grutas, en Río Negro. Desde ahí, llegamos hasta El Calafate, en Santa Cruz, haciendo una parada para dormir en Puerto San Julián. Pasamos otros cuatro días y salimos hacia El Chaltén, también en Santa Cruz. Después de dos días, nos dirigimos a Puerto Madryn, en Chubut, previa parada de descanso en Perito Moreno. Finalmente, luego de tres días volvimos a Buenos Aires.
Fueron un total de 15 días y 6525 km de recorrido, (5685 km, más 840 km que anduvimos en las ciudades que paramos).un largo e inolvidable “paseo”.

Antes de empezar, quiero hacer un comentario sobre las rutas y conductores argentinos para los que no los conocen.

La mayoría de las rutas, aún las más importantes, son de doble mano, con carriles de 3,50 m, por lo que se hace complicado pasar a otros vehículos en caminos sinuosos o en subidas y bajadas. Además están en un estado pasable, pero lejos de lo óptimo, mejor en algunas provincias que en otras.
Algunas rutas en parte son autovías, generalmente de dos carriles por mano y separados de la mano contraria por muros de contención o espacios verdes.
Otro detalle fundamental es que no recomiendo conducir de noche, por la cantidad de animales sueltos que se pueden encontrar sobre todo en los caminos menos transitados.
También deben tener precaución con la lluvia, porque en algunos lugares se forman charcos que pueden hacer que el auto no responda de la manera adecuada.
La señalización es aceptable, pero hay muchos puntos donde no está clara o directamente no está y en algunos lugares hasta el GPS puede jugarnos una mala pasada.
Para ir terminando les recuerdo que este viaje lo hicimos en febrero de 2016 y en mi país los caminos cambian casi constantemente, para bien y para mal. Pueden encontrar caminos que hoy son de ripio, asfaltados y pueden pasar por otros que hoy están en buen estado y encontrarlos muy mal.
Lo mejor, estudiar cada trayecto antes de salir, con un buen mapa de papel o digital actualizado y consultar en foros y en la web de Vialidad.

El asfalto está bastante bien . . .
. . . el ripio no tanto

Esto en cuanto a las rutas. En cuanto a los conductores, hay de todo, la mayoría gente correcta, pero siempre hay algún alterado que no le gusta que lo pasen o que va sin luces, o que va muy rápido o muy lento, sin contar los más peligrosos, que pasan a otros en las curvas o en las lomas.
Si tienen la desgracia de encontrar alguno de estos personajes, tengan cuidado y mantengan la calma. Es el mejor consejo que puedo dar.

Por último, con respecto a este viaje en particular, podría decir que no es para cualquiera.
Por lo pronto, deberían tener el auto en condiciones. Se que alguno dirá, “yo lo hice en un Citroen 2CV de 1970 con 500000 km“, pero no es aconsejable y más vale no tentar a la suerte, no es muy divertido que se rompa algo en un camino solitario a 100 km de alguna ciudad.
Por otro lado, para hacerlo en las etapas que yo lo hice, hay que manejar algunas veces, hasta 12 ó 13 horas, cosa que no todo el mundo soporta y si lo aguanta el conductor, quizás no lo hagan los acompañantes. Por supuesto pueden hacer más paradas, que obviamente alargarán el tiempo total del viaje.

 

Andando por los caminos de la Patagonia

También van a encontrar caminos de ripio, (grava), en los que no se puede ir rápido y algunos realmente terribles que ya contaré.
En estos caminos, es importante tener cuidado en las curvas y en las bajadas, porque se acumulan piedras y el auto puede no frenar como debiera. En las bajadas, usen marchas muy bajas si no quieren seguir de largo hacia una vida mejor.
Otro detalle a tener en cuenta es el omnipresente viento patagónico, que generalmente sopla desde el oeste. Esto hace que con viento en contra se consuma más combustible y si lo tienen de costado, les va a mover bastante el auto. Eso sí, con viento de cola es genial.
Para terminar este tema, les recomiendo leer todo lo que puedan sobre conducción en ripio y con hielo y nieve si deciden hacerlo en invierno.
Claro que si tienen una 4 x 4, todo será más fácil. Yo lo hice con un Toyota Corolla, que se porto excelentemente.

Hechas las advertencias del caso, empezamos con la “Hoja de Ruta“.

 

 

Primera etapa: Buenos Aires – Las Grutas, Río Negro – 1045 km

 

Como norma general en viajes largos, salimos a las 5:00 hs, para evitar el tráfico de las horas pico en la salida de la ciudad y que ya sea de día en la ruta.
Tomamos la Autopista Dellepiane, que continua después de Av. Gral. Paz como Autopista Ricchieri hacia Ezeiza, al llegar al Predio de AFA, se gira a la derecha en el acceso a la Autopista a Cañuelas, y se sigue hasta que finaliza.
Poco después se toma la primera rotonda hacia la izquierda, para dirigirnos a la Ruta Nacional Nº3.
El acceso a RN3, no es demasiado claro, hay un par de curvas, se pasa por un hotel abandonado y se cruza un paso a nivel de ferrocarril.
Son hasta aquí cuatro peajes, más un quinto que se encuentra a unos cincuenta kilómetros.
Aproximadamente, entre el km 50 y el 105, antes de llegar a San Miguel del Monte, hay un tramo de autovía.

De día están los móviles que hacen multas fotográficas, cuidado!

El resto está en buen estado, pero depende del día, puede haber mucho tránsito de camiones.
Por RN3, hay que ir hasta Azul, (son 300 km). Al pasar la ciudad, hay una rotonda donde hay que doblar a la derecha por RP226, en dirección a Olavarría. Es una autovía con peaje.
En Olavarría, la RP226 se convierte en RP76, por la que hay que hacer unos 90 km y después doblar a la izquierda por RP51, con dirección a Coronel Pringles.
Hasta Pringles, son 506 km desde Buenos Aires.

Entre Olavarría y Pringles, no hay estaciones de servicio, así que tomen precauciones, porque después no hay otra hasta Bahía Blanca a 115 km.
En este tramo, también se atraviesan las sierras que forman parte de Sierra de la Ventana, que además de ahorrar más de 50 km que yendo por RN3, tiene un paisaje más agradable.

Al llegar a Bahía, hay que doblar a la derecha en la rotonda de entrada y pasar tres cruces con dirección a la RN3, el de la RN33, el de la RN35 y el empalme con RN3, que 23 km más adelante empalma con la RN22 con destino a Río Colorado.
Cuidado en esta bifurcación, porque si siguen por RN3 van a Viedma y Carmen de Patagones, que es un camino mucho más largo.
Siguiendo por RN22, durante casi 170 km, se llega a la RN251, pasan por la localidad de MédanosRío Colorado, entrando en la Provincia de Río Negro.
Cerca del límite provincial, van a encontrar el Control Sanitario, que les van a cobrar $10 y supuestamente les van a rociar un desinfectante en el chasis. Estos controles, también revisan que no lleven frutas y verduras de una provincia a otra.
Guarden el ticket, porque más adelante hay otro y les van a querer cobrar de nuevo si no lo tienen.

Buena noticia, desde aquí el precio de la nafta baja considerablemente! Nosotros pagamos un 37% menos que en Buenos Aires.

Después de andar 200 km, pasando por Gral. Conesa y San Antonio Oeste, llegan hasta la rotonda que empalma nuevamente con la RN3 y con la RP2, que es la de acceso por el norte a Las Grutas, donde se llega 15 km más adelante.

Las Grutas

Las Grutas es una ciudad balnearia, que se encuentra a poco más de  1000 km de Buenos Aires, en la costa del Golfo San Matías, sobre el Mar Argentino, que llega a la costa en forma de acantilado de unos treinta metros de altura, con varias bajadas hasta la playa.
Por la distancia, pocos porteños la visitan y si lo hacen viajeros de Tierra del Fuego, de Santa CruzChubut, así como de Bariloche, Neuquén y por supuesto el resto de Río Negro.

Esta ciudad es muy particular, porque depende en gran medida de las mareas. Cuando baja, se forman playas de cientos de metros hasta el mar, con varios sectores de piedras muy resbaladizas que recomiendo evitar.
Cuando sube, la playa desaparece y el mar golpea contra el acantilado, erosionándolo hasta formar las cavernas que le dan el nombre al lugar.
De aguas cálidas, amaneceres increíbles y un centro comercial bastante grande, con parques de diversiones, circo y muchos lugares para comer y comprar, es un lugar muy bonito para conocer y disfrutar.
Las Grutas tiene alojamiento para todos los gustos. Nosotros estuvimos cuatro noches en los Departamentos Sky, donde elegimos pagar un poco más y tener vista al mar. Realmente lo vale.
Pocos kilómetros hacia el sur, existen playas muy bonitas y tranquilas que merecen la visita.
Recomendable Las Grutas, como pueden ver…

 

Segunda etapa: Las Grutas, Río Negro – Puerto San Julián, Santa Cruz – 1117 km

 

Siguiendo por RN3, cruzando el Arroyo Verde, entramos a la Provincia de Chubut, pasando por Puerto Madryn y Trelew, después de casi 700 km, llegarán a Comodoro Rivadavia, la “ciudad del viento”, que por suerte no tuvimos que sufrir.
Aquí el paisaje comienza a ser mucho más interesante que los kilómetros y kilómetros de campo que hicieron hasta ahora. El camino empieza a meterse entre lomas, subidas y bajadas, muy bonitas, que recuerdan a los caminos de Bariloche.
Desde Comodoro, seguimos por RN3 y pocos kilómetros después de Rada Tilly, cruzamos a Santa Cruz, donde bordeando el mar, llegamos a Caleta Olivia. Son casi 80 km.

 

Bordeando el Mar Argentino, entre Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia

Aquí pueden hacer dos cosas para llegar a El Calafate y El Chaltén, seguir por RN3 hacia el sur, para viajar por el lado de la costa o ir por las rutas RP12 hacia Pico Truncado y RP43, e ir por el lado de la montaña.
Nosotros seguimos por la costa y volvimos por la montaña, así que después de 350 km, llegamos a Puerto San Julián, donde paramos a dormir en La Posada de Drake, un lugar muy lindo y con buena atención.
En Puerto San Julián, se puede visitar una réplica del Nao Victoria, la única nave que regreso a España de las que partieron con Magallanes, cuando encontró el famoso paso interoceánico.
Además, como otro dato histórico, en esta ciudad se celebró la primera misa en suelo argentino.

Réplica del Nao Victoria, uno de los barcos de Magallanes

Tercera etapa: Puerto San Julián, Santa Cruz – El Calafate, Santa Cruz – 603 km

Al día siguiente, siempre por RN3 fuimos hacia Río Gallegos, la capital de la provincia, pasando por la localidad de Comandante Luis Piedrabuena y el Parque Nacional Monte León.
En este tramo, hay que tener mucho cuidado, porque hay guanacos al borde de la ruta y como todo animal salvaje, es impredecible. Sobre la ruta del lado de la costa son más asustadizos y si soltamos el acelerador y tocamos algún bocinazo, se alejarán corriendo.

Nuestros compañeros de viaje en varios tramos. los guanacos . . . y el ripio

Desde Piedrabuena, tomen precauciones con el combustible, porque sobre la ruta no hay estaciones de servicio hasta Esperanza, 320 km más adelante, donde se bifurcan las rutas RP7, hacia Río Turbio y RP5 a El Calafate. Sin embargo, pueden entrar a Río Gallegos para encontrar una,(son 237 km desde Piedrabuena).
En Piedrabuena, hay una ruta alternativa, con la que ahorrarían 200 km de viaje, la RN288. Lo comento porque si ven el mapa se van a preguntar porque no vamos por ahí, pero es de ripio y la gente y en los foros comentan, que aunque nos digan que está buena no nos metamos. Yo les hice caso.
A 330 km de Puerto San Julián, se llega a la rotonda que permite el acceso a la ciudad de Río Gallegos a la izquierda y la RP5 a la derecha, por donde después de 275 km llegamos a El Calafate.

Aquí vuelvo a advertirles sobre los guanacos. En esta zona, que es menos transitada, los animales no se asustan tan fácil y después de algún bocinazo, se quedan mirando como diciendo “que le pasa a este tipo?”.

Finalmente llegamos a nuestro punto más lejano, completando desde Buenos Aires a El Calafate2760 km.

 

El Calafate

El Calafate, a orillas del Lago Argentino, tiene la belleza de una aldea de montaña, que crece a un ritmo alto y sostenido.
Restaurantes, bares de hielo, recitales gratuitos en el anfiteatro, paseos comerciales, ferias artesanales, supermercados, tiendas de regalos, chocolaterías, etc., son solo algunas de las cosas que podemos encontrar.
Además de eso está el lago de un verde esmeralda, típico de aguas provenientes de glaciares, que realmente maravilla.
Es bastante caro todo, (con respecto a Buenos Aires), pero bueno, “el que quiere celeste que le cueste“, dicen y la verdad que la ciudad vale la pena.
Para los amantes de la gastronomía, es obligatorio probar el cordero patagónico, el plato típico de esta zona, sin olvidar los chocolates y los alfajores.
En cuanto al alojamiento se refiere, hay de todo, hoteles, hostels, cabañas, apart hoteles, de todo y para todos los gustos.
Nosotros nos alojamos en las cabañas Solares del Sur, cómodas, con muy buena atención y algo de vista al lago. Incluía un desayuno seco, pero muy completo, servido en la habitación.
El costo no era poco, pero comparado con otros lugares similares lo conseguimos a buen precio, U$S 160 por día para cuatro personas.

La costanera de El Calafate
Perito Francisco Pascasio Moreno

De más está decir, que la atracción que se lleva todas las palmas son los glaciares, particularmente el Glaciar Perito Moreno.

Pero sobre ellos les contaré en la segunda parte . . .
Nos vemos!

 

Dice la leyenda que al final del arco iris hay un tesoro . . . Era verdad!
 
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