Bienvenidos a París!!!
Ya en el quinto relato de este viaje, aprovechando la precisión del pronóstico meteorológico, partimos en un hermoso día soleado, hacia las afueras de París.
Más precisamente al Palacio de Versalles.
Para llegar, desde Nation, tomamos el Metro 6 hasta la Estación Bir-Hakeim, cerca de la Torre Eiffel.
Ahí salimos y combinamos con el RER C hasta la Estación Versailles Château Rive Gauche, a pocas cuadras de la entrada al palacio.
El viaje total fue de una hora aproximadamente.
Tengan cuidado con el tren que toman, porque hay varios ramales del RER C y deben asegurarse de tomar el correcto. Por suerte está bien indicado en las plataformas.
Empecemos!
Palacio de Versalles
Los terrenos del palacio fueron en un principio, desde 1623, el coto de caza de Luis XIII, al que llevaba a su hijo Luis XIV, el futuro Rey Sol.
Este último amplió el palacio y traslado la corte a Versalles para estar lejos de París y este se convirtió en símbolo del absolutismo.
Durante la Revolución Francesa, en 1789, dejó de ser residencia real.
Hoy, con el estilo barroco francés del palacio, con sus detalles dorados, con los cientos de hectáreas de superficie de los jardines y parques, es un lugar imperdible para visitar.
Para estas largas distancias se pueden alquilar carritos de golf y otros medios de transporte, ya que todo está realmente lejos.
Dentro del palacio, el atractivo más destacado es el Salón de los Espejos, de 73 m de largo, donde 357 espejos vieron como se firmaba el Tratado de Versalles, al finalizar la Primera Guerra Mundial.
Hay varios tipos de entradas que se pueden comprar online en su Web y que pueden guardar en la app del palacio, que además tiene audioguía.
Si tienen la París Museum Pass, la entrada estará incluida, pero tendrán que reservar un horario y por supuesto, para entrar tendrán que pasar por el control de seguridad.
El boleto al palacio cuesta € 21
Pueden elegir solo pagar para ver el palacio por su cuenta, con audioguía o guiada.
También pueden elegir visitar el Pequeño y Gran Trianon, que son palacios más pequeños para los miembros de la familia real.
La entrada está incluida en la París Museum Pass, pero la reserva se hace por separado, ya que esta zona recién abre al mediodía.
Salón de los Espejos
El acceso a los jardines es gratuito, excepto cuando hay espectáculo de las Grandes Aguas y Jardines Musicales, donde se encienden las fuentes.
Esto ocurre desde el 29 de marzo al 31 de octubre, por lo que obviamente nosotros no lo vimos, además de que las esculturas del parque estaban cubiertas en su mayoría.
Tampoco visitamos el Trianon, pero solo por el simple hecho de que no nos interesaba tanto y preferíamos volver a la ciudad a visitar otros atractivos.
Centro Pompidou
El Centro Pompidou es el Museo de Arte Moderno de París y me atrevería a decir que uno de los más reconocidos del mundo. Fue inaugurado en 1977 y debe su nombre al presidente George Pompidou que gobernó entre 1969 y 1974.
El "monumento al andamio", como yo lo llamo, es muy particular. Todos lo elementos funcionales, como estructura, tuberías, conductos de ventilación y escaleras mecánicas, están en el exterior y diferenciados por colores.
Blanco para la estructura, rojo para la circulación de personas, azul para los conductos de aire, verde para el agua y amarillo para la electricidad.
Dentro hay bibliotecas; salas de exposiciones, en su mayoría de arte moderno; y el Centro de Investigación Musical.
En la terraza hay un restaurante con vistas increíbles de todos los íconos turísticos de París. La Torre Eiffel, Notre Dame, Sacre Coeur, la Torre Montparnasse, los Inválidos, etc.
Solo por esto vale la visita y fue lo que me quedó, porque el arte moderno no me gusta y vi pinturas que parecían vandalizadas o en su defecto lo que estaba vandalizado era el arte.
Reconozco que mi opinión es de un ignorante, pero prefiero las obras más clásicas y donde no me tengan que explicar lo que estoy viendo.
Si van, les recomiendo que lo hagan con tiempo porque hay bastante espera, sobre todo si no tienen la París Museum Pass, que incluía la entrada al centro.
Aquí también deben pasar por un control de seguridad y la entrada costaba € 18 para los adultos.
Iglesia de Saint Eustache
A pocas cuadras del Pompidou, pueden visitar la Iglesia de San Eustaquio, un edificio gótico tardío que se comenzó a construir en el Siglo XVI.
Como dato curioso, aquí fue bautizado el que después sería el Cardenal Richelieu.
Realmente se merece la visita y la entrada es gratuita.
Arco de Triunfo
El Arco de Triunfo debe ser el segundo monumento más icónico de la ciudad, después de la Torre Eiffel.
Representa el poder, la memoria y la grandeza de Francia. Encargado por Napoleón en 1806, para celebrar sus victorias, quería que sus ejércitos al volver pasaran por debajo del arco.
Bajo este, se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido y en el arco se pueden ver grabados nombres de batallas y generales.
Está ubicado en la Plaza Charles De Gaulle y es el inicio de la Avenida de los Campos Elíseos. Para llegar a él hay que hacerlo por entradas subterráneas que cruzan la rotonda que circunda la plaza.
Tiene una altura de 50 m y por su ubicación tiene muy buenas vistas de La Defensa, la Torre Eiffel, la Torre Montparnasse y la Basílica de Sacre Coeur.
Para subir hay que hacerlo por una escalera caracol, pero hay ascensor para personas con dificultades de movilidad.
La entrada cuesta € 16, pero la teníamos incluida en la París Museum Pass. Eso sí, de nuevo hay que pasar el control de seguridad.
Museo de Louvre
El Palacio de Louvre fue la residencia real hasta que, como conté antes, Luis XIV se trasladó a Versalles.
En sus orígenes fue una fortaleza medieval del Siglo XII y hoy todavía se pueden ver los cimientos que se preservan en el subsuelo del museo.
En 1793 durante la Revolución Francesa, se abrió como museo al público y hoy es el más visitado del mundo.
En 1989, se construyó la pirámide vidriada, que rompió con todo el clasicismo del palacio. Fue muy criticada, pero también lo fue la Torre Eiffel y hoy es símbolo de París.
Recorrerlo en su totalidad es, para el viajero, realmente imposible. Solo visitándolo decenas de veces se puede llegar a conocer parte de sus cientos de miles de obras.
Para ser prácticos, les diría que el sector más popular es el Ala Denon, la de la derecha mirando desde la pirámide al palacio. Y sobre todo el Nivel 1, donde pueden ver algunas de las pinturas más famosas del mundo.
Por supuesto, en esta ala está La Mona Lisa, rodeada de cientos de turistas. Mi opinión es que es una buena pintura, pero que si hubieran dicho que otra obra era la más famosa del mundo, nadie le prestaría tanta atención.
A mi criterio que, como dije es el de un ignorante en términos de arte, hay muchas obras más imponentes, con más detalles, mejor iluminación o simplemente más bellas que La Gioconda.
Algunas de las obras importantes que se pueden ver son La Balsa de Medusa, La Libertad guiando al pueblo, La Coronación de Napoleón y las Bodas de Caná.
Entre las esculturas, pueden ver la Victoria Alada de Samotracia y la Venus de Milo, otra para mi sobrevalorada.
También pueden ver piezas egipcias, asirias, griegas y romanas. En fin, el museo es increíble. Traten de organizarse con un mapa lo que quieren ver y disfrútenlo.
La entrada cuesta € 22, está incluida en la París Museum Pass y obviamente hay que pasar el control de seguridad y reservar y respetar el horario.
Las Bodas de Caná
La Libertad guiando al pueblo
La Gioconda de Leonardo Da Vinci
La Victoria Alada de Samotracia
Si sumamos estos € 77 más los € 55 del día anterior, y que conté en el post anterior, el total da € 132.
La tarjeta París Museum Pass nos costó € 72,50, así que ahorramos casi € 60.
Para nosotros valió la pena sin dudas, pero cada uno debe hacer la cuenta con sus intereses y posibilidades.
Aclaro que, aunque hablé mucho de la tarjeta, no es promoción. Es otra cosa que nos sirvió y la recomiendo.
El control de seguridad también lo nombre mucho y no creerán que me pagan por eso, no?
El próximo relato será el último de esta serie y de este viaje. En él les hablaré de algunos lugares no tan populares, pero que sin duda aportan a la magia de París.
Nos vemos!



















