Villa Pehuenia, un lugar distinto

Villa Pehuenia, un lugar distinto

Villa Pehuenia es un lugar distinto de la Patagonia norte, no se parece a la selva valdiviana de Bariloche y San Martín de los Andes, ni a la estepa de Esquel o el norte de Junín de los Andes. Es muy particular y por eso vale la pena conocerla.

Está ubicada a 300 km al oeste de la Ciudad de Neuquén y a 120 km de Zapala, muy cerca del límite con Chile, a orillas del Lago Aluminé y 200 km al norte de San Martín de los Andes.

Atardecer en el Lago Aluminé

Ya en el camino, aparecen las araucarias que le dan en nombre a la ciudad, (araucaria es Pehuén, en mapuche) y que vamos a encontrar en toda la zona que rodea el lago.

Llegando a Villa Pehuenia, empiezan a asomar las araucarias

El Lago Aluminé, que se une por un estrecho al Lago Moquehue, son la atracción de la villa, junto con el volcán Batea Mahuida, que en invierno, se convierte en centro de esquí, administrado por la comunidad mapuche.

El puente sobre La Angostura, que separa los lagos Aluminé y Moquehue

Yo la conocí en verano y disfrutamos de las playas arenosas y la navegación por el lago, poblado de islotes, donde los amantes de la pesca parece que la pasaban muy bien. También se pueden hacer caminatas por la Península de Los Coihues, donde hay miradores desde donde se ven  las postales que nos regala la naturaleza del lugar.

Maravillosas vistas desde la Península de los Cohihues

El Mirador del Ciprés, uno de los mejores puntos panorámicos

La villa es un pueblo chico, con calles de tierra y sin nombre, donde se encuentra un supermercado, una rotisería, un lavadero, una estación de servicio, todo uno, bah. Esta falta de oferta y también el invierno largo y con mucha nieve, hacen que sea una ciudad cara, comparada con otras más consolidadas.
De cualquier manera, nuestra visita fue hace cinco años y seguramente la ciudad habrá crecido.

La hermosa villa desde el lago

Una visita obligatoria es el Volcán Batea Mahuida, donde en el cráter se formó un lago de aguas muy claras, que lamento no haber aprovechado por no llevar la ropa adecuada.

Todo el azul del lago desde el Mirador de las Antenas

El cráter del Batea Mahuida y sus cristalinas aguas

Otro paseo interesante, es el Circuito Pehuenia, que rodea el Lago Moquehue, el Lago Ñorquinco, el hermoso y cercado (por ser tierra mapuche), Lago Pulmarí y finalmente recorriendo aguas arriba, el valle del Río Aluminé.

Un paisaje de cuento en el Lago Pulmarí

Las no siempre tranquilas aguas del Río Aluminé

En Villa Pehuenia hay mucho más, playas increíbles, miradores y lagos espectaculares, que por ser propiedad mapuche son prácticamente inaccesibles.
Una lástima no poder disfrutarlos libremente, pero quizás es lo que logramos conquistando “el desierto”.

De cualquier manera, como dije al principio, es un lugar que vale la pena conocer.

San Pedro y El Sueño del Tano

San Pedro y El Sueño del Tano

San Pedro, es una ciudad muy cercana a Buenos Aires, solo 164 km al norte, sobre la ribera oeste del Río Paraná.
Hay muchas cosas que se pueden contar de San Pedro, desde sus paisajes litoraleños, pasando por el Club Náutico, la Parroquia Nuestra Señora del Socorro de 1872, el campo de batalla de La Vuelta de Obligado y otros tantos lugares, sin olvidar las famosas ensaimadas.

Sin embargo, un lugar me llamó la atención y ni siquiera sabía que existía. Eso pasa por no investigar :(

El Club Náutico de San Pedro

Hace algunos años, viajamos un feriado del 1º de mayo, Día del Trabajador. Pensamos en un corto descanso, que le diera un poco de aire a nuestras agitadas vidas ciudadanas, aprovechando la cercanía y tranquilidad de una ciudad ribereña.

Fue así, paseando tranquilamente por las calles de casas bajas, que cada tanto veíamos un cartel pegado a un poste de luz, que decía: “Vení a conocer El Sueño del Tano“.
Al principio lo ignoramos, pero después lo empezamos a ver por todos lados, Vení a conocer El Sueño del Tano, Vení a conocer El Sueño del Tano, y nos preguntábamos qué cuernos era El Sueño del Tano???

Por supuesto, el cartel cumplió su cometido, intrigarnos. Así que decidimos sacarnos la duda y siguiendo los carteles, llegamos al lugar de nuestros desvelos. El camino es de tierra y si llovió y no tienen una 4x4, mejor vayan otro día porque no abre.

El Sueño del Tano, finalmente era un museo, exposición de esculturas y jardín botánico, más algún agregado emocional, que algunos viajeros encontramos en cada lugar.

Nos acercamos a la boletería en la entrada y no había nadie, pero a los pocos minutos apareció un señor muy amable, que nos vendió los boletos y se volvió a ir. ¿Quién lo iba a imaginar? Ese señor era El Tano.

Con la entrada, no dieron un folleto, que contaba la historia de este señor.

Graziano Penduzzu, nació en Córcega, Italia, en 1933 y emigró a la Argentina en 1947, después de la Segunda Guerra Mundial. Por si alguien no lo sabe,  Tano se usa en Argentina para nombrar en forma genérica a los italianos y viene del aféresis de “napolitano”.

Durante diez años, anduvo de aquí para allá, hasta que se radicó en San Pedro. Empezó a trabajar como albañil, hasta que le pidieron restaurar la escultura de una virgen, así descubrió su pasión por la escultura y comenzó a soñar con tener un parque con mil árboles y ahí exponer sus esculturas.

Algunas de las esculturas de El Tano entre los colores del otoño

Dos de las atracciones más llamativas, son el Atelier del Tano, con su cara esculpida, mirando al parque y el Reloj Hidrológico, que con chorros de agua, marca día, mes, año, las estaciones y hasta el signo zodiacal .

Por suerte, esta es una de las pequeñas batallas, que todos tenemos en la vida, en que el héroe sale victorioso y consigue lo que quiere.

Sí, pudo cumplir su sueño, tiene el parque y expone sus esculturas, además vende las entradas y tiene un museo donde se puede ver desde un dracma antiguo, bicicletas a motor, antiguas máquinas de escribir y muchas cosas más.

Casualmente, a la entrada del museo, hay otro señor que da información y charla con los visitantes. . . era el hermano del Tano.

Les recomiendo el paseo, nos gustó mucho!

El atelier donde trabaja El Tano

Toda la belleza y precisión del Reloj Hidrológico

Un viaje en auto a la Patagonia – 1º Parte

Un viaje en auto a la Patagonia – 1º Parte

 

Cuando Dios hizo el edén, pensó en América“, dice la canción . . .
. . . Y por su belleza, agregaría que puso especial atención en la Patagonia Argentina.

En esta entrada les voy a contar nuestro largo viaje en automóvil por la Patagonia. No tan largo por el tiempo, pero sí por la distancia y las experiencias vividas.

La entrada al paraíso esta en Argentina . . .

Quieren atravesar estepas infinitas, ver un mar de azules increíbles y lagos de turquesas insuperables?

Los conmueve ver ríos de hielo que bajan de la montaña y caminar sobre ellos?

Les da placer ver cielos únicos, amaneceres en el mar y atardeceres en las montañas?

Les interesa ver animales en su habitat natural y huellas de nuestros antepasados prehistóricos?

Les gusta disfrutar de caminos que parecen llevar al cielo y caminar sobre glaciares milenarios?

Si a la mayoría de estas propuestas dicen “Sí”, hagan este viaje, les garantizo que no se van a arrepentir.

 

El viaje duró dos semanas y comenzó en la Ciudad de Buenos Aires, (perdón a los que quieran viajar desde otros lugares, pero es donde vivo), fuimos por cuatro días a Las Grutas, en Río Negro. Desde ahí, llegamos hasta El Calafate, en Santa Cruz, haciendo una parada para dormir en Puerto San Julián. Pasamos otros cuatro días y salimos hacia El Chaltén, también en Santa Cruz. Después de dos días, nos dirigimos a Puerto Madryn, en Chubut, previa parada de descanso en Perito Moreno. Finalmente, luego de tres días volvimos a Buenos Aires.
Fueron un total de 15 días y 6525 km de recorrido, (5685 km, más 840 km que anduvimos en las ciudades que paramos).un largo e inolvidable “paseo”.

Antes de empezar, quiero hacer un comentario sobre las rutas y conductores argentinos para los que no los conocen.

La mayoría de las rutas, aún las más importantes, son de doble mano, con carriles de 3,50 m, por lo que se hace complicado pasar a otros vehículos en caminos sinuosos o en subidas y bajadas. Además están en un estado pasable, pero lejos de lo óptimo, mejor en algunas provincias que en otras.
Algunas rutas en parte son autovías, generalmente de dos carriles por mano y separados de la mano contraria por muros de contención o espacios verdes.
Otro detalle fundamental es que no recomiendo conducir de noche, por la cantidad de animales sueltos que se pueden encontrar sobre todo en los caminos menos transitados.
También deben tener precaución con la lluvia, porque en algunos lugares se forman charcos que pueden hacer que el auto no responda de la manera adecuada.
La señalización es aceptable, pero hay muchos puntos donde no está clara o directamente no está y en algunos lugares hasta el GPS puede jugarnos una mala pasada.
Para ir terminando les recuerdo que este viaje lo hicimos en febrero de 2016 y en mi país los caminos cambian casi constantemente, para bien y para mal. Pueden encontrar caminos que hoy son de ripio, asfaltados y pueden pasar por otros que hoy están en buen estado y encontrarlos muy mal.
Lo mejor, estudiar cada trayecto antes de salir, con un buen mapa de papel o digital actualizado y consultar en foros y en la web de Vialidad.

El asfalto está bastante bien . . .
. . . el ripio no tanto

Esto en cuanto a las rutas. En cuanto a los conductores, hay de todo, la mayoría gente correcta, pero siempre hay algún alterado que no le gusta que lo pasen o que va sin luces, o que va muy rápido o muy lento, sin contar los más peligrosos, que pasan a otros en las curvas o en las lomas.
Si tienen la desgracia de encontrar alguno de estos personajes, tengan cuidado y mantengan la calma. Es el mejor consejo que puedo dar.

Por último, con respecto a este viaje en particular, podría decir que no es para cualquiera.
Por lo pronto, deberían tener el auto en condiciones. Se que alguno dirá, “yo lo hice en un Citroen 2CV de 1970 con 500000 km“, pero no es aconsejable y más vale no tentar a la suerte, no es muy divertido que se rompa algo en un camino solitario a 100 km de alguna ciudad.
Por otro lado, para hacerlo en las etapas que yo lo hice, hay que manejar algunas veces, hasta 12 ó 13 horas, cosa que no todo el mundo soporta y si lo aguanta el conductor, quizás no lo hagan los acompañantes. Por supuesto pueden hacer más paradas, que obviamente alargarán el tiempo total del viaje.

 

Andando por los caminos de la Patagonia

También van a encontrar caminos de ripio, (grava), en los que no se puede ir rápido y algunos realmente terribles que ya contaré.
En estos caminos, es importante tener cuidado en las curvas y en las bajadas, porque se acumulan piedras y el auto puede no frenar como debiera. En las bajadas, usen marchas muy bajas si no quieren seguir de largo hacia una vida mejor.
Otro detalle a tener en cuenta es el omnipresente viento patagónico, que generalmente sopla desde el oeste. Esto hace que con viento en contra se consuma más combustible y si lo tienen de costado, les va a mover bastante el auto. Eso sí, con viento de cola es genial.
Para terminar este tema, les recomiendo leer todo lo que puedan sobre conducción en ripio y con hielo y nieve si deciden hacerlo en invierno.
Claro que si tienen una 4 x 4, todo será más fácil. Yo lo hice con un Toyota Corolla, que se porto excelentemente.

Hechas las advertencias del caso, empezamos con la “Hoja de Ruta“.

 

 

Primera etapa: Buenos Aires – Las Grutas, Río Negro – 1045 km

 

Como norma general en viajes largos, salimos a las 5:00 hs, para evitar el tráfico de las horas pico en la salida de la ciudad y que ya sea de día en la ruta.
Tomamos la Autopista Dellepiane, que continua después de Av. Gral. Paz como Autopista Ricchieri hacia Ezeiza, al llegar al Predio de AFA, se gira a la derecha en el acceso a la Autopista a Cañuelas, y se sigue hasta que finaliza.
Poco después se toma la primera rotonda hacia la izquierda, para dirigirnos a la Ruta Nacional Nº3.
El acceso a RN3, no es demasiado claro, hay un par de curvas, se pasa por un hotel abandonado y se cruza un paso a nivel de ferrocarril.
Son hasta aquí cuatro peajes, más un quinto que se encuentra a unos cincuenta kilómetros.
Aproximadamente, entre el km 50 y el 105, antes de llegar a San Miguel del Monte, hay un tramo de autovía.

De día están los móviles que hacen multas fotográficas, cuidado!

El resto está en buen estado, pero depende del día, puede haber mucho tránsito de camiones.
Por RN3, hay que ir hasta Azul, (son 300 km). Al pasar la ciudad, hay una rotonda donde hay que doblar a la derecha por RP226, en dirección a Olavarría. Es una autovía con peaje.
En Olavarría, la RP226 se convierte en RP76, por la que hay que hacer unos 90 km y después doblar a la izquierda por RP51, con dirección a Coronel Pringles.
Hasta Pringles, son 506 km desde Buenos Aires.

Entre Olavarría y Pringles, no hay estaciones de servicio, así que tomen precauciones, porque después no hay otra hasta Bahía Blanca a 115 km.
En este tramo, también se atraviesan las sierras que forman parte de Sierra de la Ventana, que además de ahorrar más de 50 km que yendo por RN3, tiene un paisaje más agradable.

Al llegar a Bahía, hay que doblar a la derecha en la rotonda de entrada y pasar tres cruces con dirección a la RN3, el de la RN33, el de la RN35 y el empalme con RN3, que 23 km más adelante empalma con la RN22 con destino a Río Colorado.
Cuidado en esta bifurcación, porque si siguen por RN3 van a Viedma y Carmen de Patagones, que es un camino mucho más largo.
Siguiendo por RN22, durante casi 170 km, se llega a la RN251, pasan por la localidad de MédanosRío Colorado, entrando en la Provincia de Río Negro.
Cerca del límite provincial, van a encontrar el Control Sanitario, que les van a cobrar $10 y supuestamente les van a rociar un desinfectante en el chasis. Estos controles, también revisan que no lleven frutas y verduras de una provincia a otra.
Guarden el ticket, porque más adelante hay otro y les van a querer cobrar de nuevo si no lo tienen.

Buena noticia, desde aquí el precio de la nafta baja considerablemente! Nosotros pagamos un 37% menos que en Buenos Aires.

Después de andar 200 km, pasando por Gral. Conesa y San Antonio Oeste, llegan hasta la rotonda que empalma nuevamente con la RN3 y con la RP2, que es la de acceso por el norte a Las Grutas, donde se llega 15 km más adelante.

Las Grutas

Las Grutas es una ciudad balnearia, que se encuentra a poco más de  1000 km de Buenos Aires, en la costa del Golfo San Matías, sobre el Mar Argentino, que llega a la costa en forma de acantilado de unos treinta metros de altura, con varias bajadas hasta la playa.
Por la distancia, pocos porteños la visitan y si lo hacen viajeros de Tierra del Fuego, de Santa CruzChubut, así como de Bariloche, Neuquén y por supuesto el resto de Río Negro.

Esta ciudad es muy particular, porque depende en gran medida de las mareas. Cuando baja, se forman playas de cientos de metros hasta el mar, con varios sectores de piedras muy resbaladizas que recomiendo evitar.
Cuando sube, la playa desaparece y el mar golpea contra el acantilado, erosionándolo hasta formar las cavernas que le dan el nombre al lugar.
De aguas cálidas, amaneceres increíbles y un centro comercial bastante grande, con parques de diversiones, circo y muchos lugares para comer y comprar, es un lugar muy bonito para conocer y disfrutar.
Las Grutas tiene alojamiento para todos los gustos. Nosotros estuvimos cuatro noches en los Departamentos Sky, donde elegimos pagar un poco más y tener vista al mar. Realmente lo vale.
Pocos kilómetros hacia el sur, existen playas muy bonitas y tranquilas que merecen la visita.
Recomendable Las Grutas, como pueden ver…

 

Segunda etapa: Las Grutas, Río Negro – Puerto San Julián, Santa Cruz – 1117 km

 

Siguiendo por RN3, cruzando el Arroyo Verde, entramos a la Provincia de Chubut, pasando por Puerto Madryn y Trelew, después de casi 700 km, llegarán a Comodoro Rivadavia, la “ciudad del viento”, que por suerte no tuvimos que sufrir.
Aquí el paisaje comienza a ser mucho más interesante que los kilómetros y kilómetros de campo que hicieron hasta ahora. El camino empieza a meterse entre lomas, subidas y bajadas, muy bonitas, que recuerdan a los caminos de Bariloche.
Desde Comodoro, seguimos por RN3 y pocos kilómetros después de Rada Tilly, cruzamos a Santa Cruz, donde bordeando el mar, llegamos a Caleta Olivia. Son casi 80 km.

 

Bordeando el Mar Argentino, entre Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia

Aquí pueden hacer dos cosas para llegar a El Calafate y El Chaltén, seguir por RN3 hacia el sur, para viajar por el lado de la costa o ir por las rutas RP12 hacia Pico Truncado y RP43, e ir por el lado de la montaña.
Nosotros seguimos por la costa y volvimos por la montaña, así que después de 350 km, llegamos a Puerto San Julián, donde paramos a dormir en La Posada de Drake, un lugar muy lindo y con buena atención.
En Puerto San Julián, se puede visitar una réplica del Nao Victoria, la única nave que regreso a España de las que partieron con Magallanes, cuando encontró el famoso paso interoceánico.
Además, como otro dato histórico, en esta ciudad se celebró la primera misa en suelo argentino.

Réplica del Nao Victoria, uno de los barcos de Magallanes

Tercera etapa: Puerto San Julián, Santa Cruz – El Calafate, Santa Cruz – 603 km

Al día siguiente, siempre por RN3 fuimos hacia Río Gallegos, la capital de la provincia, pasando por la localidad de Comandante Luis Piedrabuena y el Parque Nacional Monte León.
En este tramo, hay que tener mucho cuidado, porque hay guanacos al borde de la ruta y como todo animal salvaje, es impredecible. Sobre la ruta del lado de la costa son más asustadizos y si soltamos el acelerador y tocamos algún bocinazo, se alejarán corriendo.

Nuestros compañeros de viaje en varios tramos. los guanacos . . . y el ripio

Desde Piedrabuena, tomen precauciones con el combustible, porque sobre la ruta no hay estaciones de servicio hasta Esperanza, 320 km más adelante, donde se bifurcan las rutas RP7, hacia Río Turbio y RP5 a El Calafate. Sin embargo, pueden entrar a Río Gallegos para encontrar una,(son 237 km desde Piedrabuena).
En Piedrabuena, hay una ruta alternativa, con la que ahorrarían 200 km de viaje, la RN288. Lo comento porque si ven el mapa se van a preguntar porque no vamos por ahí, pero es de ripio y la gente y en los foros comentan, que aunque nos digan que está buena no nos metamos. Yo les hice caso.
A 330 km de Puerto San Julián, se llega a la rotonda que permite el acceso a la ciudad de Río Gallegos a la izquierda y la RP5 a la derecha, por donde después de 275 km llegamos a El Calafate.

Aquí vuelvo a advertirles sobre los guanacos. En esta zona, que es menos transitada, los animales no se asustan tan fácil y después de algún bocinazo, se quedan mirando como diciendo “que le pasa a este tipo?”.

Finalmente llegamos a nuestro punto más lejano, completando desde Buenos Aires a El Calafate2760 km.

 

El Calafate

El Calafate, a orillas del Lago Argentino, tiene la belleza de una aldea de montaña, que crece a un ritmo alto y sostenido.
Restaurantes, bares de hielo, recitales gratuitos en el anfiteatro, paseos comerciales, ferias artesanales, supermercados, tiendas de regalos, chocolaterías, etc., son solo algunas de las cosas que podemos encontrar.
Además de eso está el lago de un verde esmeralda, típico de aguas provenientes de glaciares, que realmente maravilla.
Es bastante caro todo, (con respecto a Buenos Aires), pero bueno, “el que quiere celeste que le cueste“, dicen y la verdad que la ciudad vale la pena.
Para los amantes de la gastronomía, es obligatorio probar el cordero patagónico, el plato típico de esta zona, sin olvidar los chocolates y los alfajores.
En cuanto al alojamiento se refiere, hay de todo, hoteles, hostels, cabañas, apart hoteles, de todo y para todos los gustos.
Nosotros nos alojamos en las cabañas Solares del Sur, cómodas, con muy buena atención y algo de vista al lago. Incluía un desayuno seco, pero muy completo, servido en la habitación.
El costo no era poco, pero comparado con otros lugares similares lo conseguimos a buen precio, U$S 160 por día para cuatro personas.

La costanera de El Calafate
Perito Francisco Pascasio Moreno

De más está decir, que la atracción que se lleva todas las palmas son los glaciares, particularmente el Glaciar Perito Moreno.

Pero sobre ellos les contaré en la segunda parte . . .
Nos vemos!

 

Dice la leyenda que al final del arco iris hay un tesoro . . . Era verdad!

Un viaje en auto a la Patagonia – 2º Parte

Un viaje en auto a la Patagonia – 2º Parte

Como decía en la primera parte de este relato, en El Calafate la atracción que se lleva todas las palmas son los glaciares, particularmente el Glaciar Perito Moreno.

 

Realmente encontrarse frente a frente con esa masa de hielo, que cada tanto truena y deja caer una parte de su ser al lago, como mínimo es impactante.

Para llegar hasta él hay que hacer 80 km desde El Calafate, por un camino excelente, donde cada curva puede darnos una agradable sorpresa.
Después de este recorrido, pasando por el desvío a Puerto Banderas, a Puerto Bajo las Sombras, la Curva de los Suspiros, y por supuesto pagando la entrada al Parque Nacional Los Glaciares, ($160 para argentinos, $200 Mercosur y $250 extranjeros), llegamos a un estacionamiento donde dejamos nuestro vehículo y subimos a una de las combis gratuitas, que incesantemente parten hacia las pasarelas.

Nosotros llegamos temprano, antes que los tours que vienen de El Calafate, y pudimos hacer parte del paseo y sacar fotos muy tranquilos y sin tener que esperar que se corran los innumerables turistas que visitan el lugar.

Las pasarelas, son un circuito que les permite tener distintas vistas del Glaciar Perito Moreno. No tiene ninguna dificultad aunque tiene bastantes escaleras de subida y bajada, sin embargo también tiene algunas rampas y ascensor, que puede aliviar el esfuerzo.
Aquí no hay mucho más que hacer que contemplar y admirar a la increíble naturaleza, pero para que hablar si no hay palabras que puedan describir lo indescriptible.
Como siempre se dice, “una imagen vale más que mil palabras“, así que mejor vean las fotos…

Antes hablaba de los tours o excursiones para ver el glaciar, pero también hay otras que pueden ampliar nuestras expectativas a niveles insuperables.
Entre las pricipales, se puede recorrer el Lago Argentino en barco para conocer los glaciares UpsalaOnelli Spegazzini, se puede hacer un “minitreeking por la superficie del glaciar y otra un poco más complicada, permitida para menores de 50 años, que se llama Big Ice, donde se internan entre las profundas grietas del glaciar.
Como el costo no era poco, U$S 80 por persona la más barata, decidimos por recomendación hacer el minitreeking con la empresa Hielo & Aventura, totalmente recomendable.

Realmente, no tengo palabras que alcancen para explicar el placer que produce esta caminata. Las sinuosidades de la superficie de hielo y el profundo azul de las grietas es una experiencia genial.

El paseo comienza en Puerto Bajo las Sombras, donde subimos a un barco que navega por el Brazo Rico del Lago Argentino, para llegar a la costa sur del glaciar, donde podremos comer nuestra vianda, (no hay restaurante), hasta que empezamos por grupos a acercarnos a la base desde donde parte la caminata.

En esta base, nos preparamos poniéndonos los “crampones”, una especie de armazones metálicos con puntas, que se ajustan al calzado y evitan resbalar en el hielo.

Después y siempre acompañados por dos guías, iniciamos la caminata de aproximadamente una hora y media. Poco antes de finalizar, nos esperaban con whisky servido con hielo del glaciar. Un detalle simpático.

Los guías nos contaron, que hay escaladores experimentados que bajan por los sumideros, (especie de desagüe para el agua superficial del glaciar), y encuentran cavernas increíbles, donde además hacen buceo en los lagos internos que se forman. Impresionante!

Les dejo algunas fotos del “Planeta Glaciar

Cuarta etapa: El Calafate, Santa Cruz – El Chaltén, Santa Cruz – 213 km

Este es el tramo más corto que hicimos entre destino y destino. Llevó solo dos horas y media y el camino está asfaltado en excelente estado, bordeando primero el Lago Argentino y después el Lago Viedma.

Casi llegando a El Chaltén, si miran al otro lado del lago, van a ver el Glaciar Viedma y si miran hacia adelante en un día claro, el Monte Fitz Roy.

El Chaltén

El Chaltén

El Chaltén sí es una aldea, aunque está por adquirir el rango de ciudad al alcanzar los 1000 habitantes.
La “Ciudad del Treeking“, le dicen, y así es. Gente de todo el mundo la visita para hacer caminatas y escalar el Monte Fitz Roy.
Todo el tiempo se ven caminantes, con equipo que parece para escalar el Himalaya, andando y andando por los innumerables circuitos que se pueden disfrutar, como por ejemplo a Laguna de los TresLaguna del Desierto o el Mirador del Fitz Roy.

 

El Chaltén

Nosotros, como no estamos muy acostumbrados a esta actividad, hicimos el más corto, unos 4 km hasta la Laguna Capri.
Un lugar hermoso, donde pudimos por fin ver el Fitz Roy, que por el clima se nos había hecho esquivo.
Además, si desde el camino que llega a la laguna, hacen unos 50 m hacia la izquierda o siguen caminando por donde vienen unos 200 m, pasando a través del camping, pueden ver el Glaciar Piedras Blancas.

 

Río las Vueltas, El Chaltén
Mirador del Río Las Vueltas
Laguna Capri, El Chaltén
Laguna Capri y al fondo el Glaciar Piedras Blancas
Laguna Capri, El Chaltén

Con respecto a los alojamientos, está llenos de hostels, algunas cabañas y hoteles. Nosotros nos íbamos a alojar en el Complejo Como Vaca, pero hubo un problema con la reserva y Natalia, la dueña, se desvivió por conseguirnos otro alojamiento y hasta nos invitó a comer a su restaurante, Ahonikenk. Muy buena actitud!

Hay excursiones de todo el día para visitar El Chaltén desde El Calafate.
Les recomiendo que si no están seguros del buen clima, evítenla, porque las nubes y el viento no los dejaran disfrutar de un paseo tranquilo y el Fitz Roy no se deja ver fácilmente.

 

Cerro Fitz Roy
Las nubes enredadas en el Monte Fitz Roy

Quinta etapa: El Chaltén, Santa Cruz – Perito Moreno, Santa Cruz – 586 km

Por lejos, en cuanto al camino, fue la peor parte.

Hasta Perito Moreno, desde El Chaltén, son como dije 586 km., que comparado con otros tramos, no parece demasiado. El gran problema es que los primeros 125 km, hasta Tres Lagos, son excelentes, pero poco después comienza el ripio y ahí se pone difícil.

Entre Tres Lagos y Gobernador Gregores, hay 80 km de camino consolidado, ripio, grava o como lo quieran llamar, y por lo que sé no hay otro alternativo.

Apenas empezamos a andar, nos dimos cuenta que íbamos a tardar más de lo que esperábamos. Las piedras eran del tamaño de meteoritos, íbamos a 20 km/h, y golpeaban el chasis como balazos, la huella se hacía más profunda y la verdad, temblábamos.
No solo por el miedo a pinchar una goma, sino que se podía romper el carter o el tanque de nafta. Además no sabíamos si los 80 km completos serían así, o solo una parte.

Bueno, finalmente, después de ver a un par de autos que habían pinchado cubiertas, al cabo de unos 30 km llegamos a un sector un poco mejor, con más tierra que piedras, donde se podía ir a unos 50 km/h.
Lo de 30 km, es relativo y calculado a ojo, no había indicaciones y no miré el cuentakilómetros, así que puede ser más o menos, diría que menos.

Terminado este verdadero suplicio, que incluía un tramo de un kilómetro de asfalto, que nos hizo creer que todo había terminado, llegamos a Gregores.

Tengan cuidado, porque poco antes de la ciudad, continua la RN40 de ripio. No la tomen, sigan a Gregores que es asfaltado por RP29 y retomen la RN40 por la RP25.

Desde aquí, seguimos hacía el norte pasando por Bajo Caracoles. Supongo que este nombre se debe a las curvas y contracurvas en bajada que llegan hasta el pueblo.

Nosotros queríamos ir a la Cueva de las Manos y la gente nos mandaba por la RP97, un camino de ripio, (otra vez), que tiene 48 km, pero habíamos estudiado y visto que había un camino 40 km más al norte, desde donde solo eran 28 km.
El camino no está malo, es bastante parejo, pero es una verdadera montaña rusa, con pendientes muy empinadas y largas. Por esto es que recomendé usar marchas bajas, sinó el auto toma mucha velocidad y no es fácil frenar en las piedras. Tengan cuidado!

Justo a mitad de camino, hay una bifurcación, que justamente une la ruta larga de 48 km, con la que tomamos nosotros y juntas, yendo hacia la izquierda, se llega a las cuevas.

Un comentario aparte que les dará una idea de nuestro ánimo en ese momento.
En la bifurcación estuvimos parados unos minutos, cansados del camino y de las piedras, decidiendo si seguíamos o dábamos la vuelta y nos íbamos directo a Perito Moreno.
Por suerte resolvimos seguir, (previa echada a la suerte con una moneda), y puedo decir que fue una buena decisión. La Cueva de las Manos vale la pena.

 

Cueva de las manos

Al llegar, hay un estacionamiento y una oficina de atención, donde nos enteramos que hay visitas guiadas, (no se puede ir sin guía), de una hora aproximadamente y que costaba $80 cada uno, los niños no pagan.
El recorrido se hace bordeando el Cañadón del Río Pinturas, por una pasarela bajo enormes saledizos de piedra. Debajo, en la roca, nuestros antepasados, hace entre 1000 y 10000 años, reproducían sus manos, escenas de caza y otras imágenes aún no interpretadas, con pigmentos hechos con tierra, sangre y otros aderezos que no querrán saber.
No está muy claro por qué lo hacían, quizás para dejar una señal de su rumbo, quizás como una marca de territorio, no sé, pero está muy bueno conocerlas.

Cañadón del Río Pinturas
Huellas de nuestros antepasados

A la vuelta, llegamos volviendo por el mismo camino, a la ya cercana ciudad de Perito Moreno.
Con la excursión de unas dos horas, entre camino y visita, más el calvario del ripio, tardamos 11,5 horas en hacer los 586 km, más los 56 km del camino a las cuevas.
En esta ciudad, teníamos reservada una habitación en el Hotel y Restaurante Americano, muy cómodo y la comida buena y a precio razonable, con desayuno y estacionamiento incluido.

 

 

Sexta etapa: Perito Moreno, Santa Cruz – Puerto Madryn, Chubut – 820 km

 

Desde Perito Moreno, tomamos la ruta RP43 hacia Pico Truncado y la RP12 hasta Caleta Olivia, (el camino del que hablé en la Segunda Etapa, pero al revés), para empalmar la RN3 hasta Madryn.
Un camino muy rápido, de “solo” 300km, que hicimos, con viento de cola, en menos de tres horas.
Es una zona bastante industrializada, donde se ve el incesante subir y bajar de las “cigüeñas”, (las bombas de varillas para la extracción de petróleo).

De nuevo cuidado, porque todavía se ven guanacos por aquí!

Desde Caleta, tomamos la RN3, hacia el norte, pasando nuevamente por Comodoro Rivadavia, (la parte más pesada fue cruzar la ciudad a mediodía), y desde allí 376 km hasta Trelew.
Aquí, hicimos un desvío hacia la izquierda, de 22 km, porque queríamos ir a Gaiman, a tomar el té en el lugar que visitó Lady Di en 1995. De hecho, fue el mejor té que tomé en mi vida.

Casa de Té “Ty Te Caerdydd” y sus recuerdos de Lady Di

Retomando el camino, a 63 km, llegamos a Puerto Madryn, nuestra última escala patagónica.

 

Puerto Madryn

Nos encantó Madryn, una ciudad muy bonita y con toda la infraestructura necesaria para vivir permanentemente.
Febrero, no es la época más visitada por los turistas, ya que su principal atracción, el avistaje de ballenas, se disfruta desde mayo a diciembre.
Sin embargo, se pueden ver pingüinos y lobos marinos en la cercana Puerto Pirámides y por supuesto disfrutar de la ciudad y sus playas.

 

Hermosa Madryn desde el muelle

Monumento al Indio Tehuelche

Monumento a los caídos en Malvinas

Un paseo por Puerto Pirámides

Nos alojamos en el excelente Hostel El Gualicho, con una habitación cómoda, con TV y baño privado, una cocina compartida enorme, con parrilla, sala de estar con computadoras y TV, un comedor muy grande, donde desayunábamos o comíamos, estacionamiento y hasta un patio con hamacas paraguayas.

La idea principal de visitar Madryn, era ver a nuestros amigos que allí viven y pasear en su lancha nueva. Desgraciadamente el día del paseo, el puerto se cerró por el fuerte viento y nos quedamos con las ganas para la próxima visita.

 

Buenas noches Madryn, hasta la próxima!

Séptima y última etapa: Puerto Madryn, Chubut – Buenos Aires – 1300 km

 

Salimos muy temprano, antes de las 6:00 hs, cuando recién empezaba a amanecer.
No voy a describir demasiado este tramo, porque es casi el mismo que la Primera Etapa, salvo que se agregaron los 255 km que hay hasta Las Grutas.
Casualmente, fue la parte que se me hizo más pesada, quizás por ser tan temprano.
Después seguimos por RN3 hasta Bahía Blanca y nuevamente por la RP51, pasando por Coronel Pringles y Olavarría, llegamos a Azul, donde retomamos RN3 hasta Buenos Aires.
Parando bastante poco para este largo recorrido, llegamos en casi trece horas.

Y así terminó nuestro viaje, del que es difícil describir las sensaciones que produjo, pero a mí, a mi mujer y a mis hijos, nos gustó mucho.
Pensamos que, a pesar de las largas distancias y horas de manejo, es uno de esos viajes que hay que hacer una vez en la vida.
Se los recomiendo!

 

El Rey de la Patagonia, los mapuches y los de siempre

El Rey de la Patagonia, los mapuches y los de siempre

Había una vez, un loco que se autodeclaró Rey de la araucania y la Patagonia”….

Así empieza la historia, que cuentan los que ganaron. Pero, como casi siempre, hay otra historia.

En 1858, el francés Orélie Antoine de Tounens, llegó a la araucania, en Chile.

Interesado por las causas aborígenes, pasó dos años aprendiendo el idioma y preparando su plan.

Se autoproclamó rey de unos “indios borrachos”, lo metieron preso, los médicos dijeron que estaba loco y lo devolvieron a su país. Intentó volver tres veces, pero lo volvieron a mandar para su casa, donde finalmente murió pobre y olvidado.

Este es el resumen de la historia oficial, pero parece que la cosa no fue tan así.

Si se cuenta de esta manera, fuera de contexto, es como si yo me declarara Rey de California, pero Orélie no estaba tan loco.

Orélie Antoine de Tounens

En esa época, la Araucania y la Patagonia no formaban parte de Chile y Argentina. Eran territorios  independientes y soberanos, con derecho a establecer la forma de gobierno que les diera la gana.
Derecho que persiste en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, instrumentos internacionales ratificados por Chile y Argentina.

Los mapuches, preocupados por los planes de conquista que preparaban los gobiernos de Chile y Argentina, tomaron conciencia de que era importante y necesario, lograr el reconocimiento internacional del territorio que habían defendido y reclamado por siglos.

Orélie, era abogado, viajó y se reunió con los jefes mapuches, redactó una constitución, designó su gabinete y con el apoyo de los caciques, fue nombrado Orélie Antoine I, Rey del estado Mapuche, con capital en Perquenco, en noviembre de 1860, cumpliendo con todas las normas legales.

A fines de ese mismo año y convencidos de estar en la misma situación, se le unieron los habitantes de la Patagonia, formando un reino cuatro veces mayor que su Francia natal.

Sin embargo Chile negaba estos reclamos, alegando derechos de dominio heredados de España. Pero la Corona de España reconoció la independencia de la nación Mapuche en 1641, vigente al momento de la creación del estado chileno en 1810.

Reino de la Araucania y la Patagonia

No terminó ahí la organización del estado, creó su bandera, su himno y envío comunicaciones solicitando el reconocimiento internacional, que los gobiernos chileno y argentino ignoraron.

Mientras, con una campaña de descrédito y alegando un levantamiento de las tribus, enviaron al coronel Cornelio Saavedra, nieto del presidente de la Primera Junta de gobierno argentina a capturarlo.

Saavedra lo apresó, (o secuestró, según quien lo cuente) y lo llevaron ante el juez, que creyéndolo loco, pidió una consulta médica.

A pesar de que el médico no detectó insanía mental, el cónsul francés, temiendo males mayores, insistió en su locura y consiguió que lo enviaran a Francia en 1862.

Orélie no se rindió, escribió sus memorias, hizo acuñar monedas y consiguió apoyo financiero para volver a su reino en 1869.

Esta vez, desembarca en San Antonio, en Río Negro, Argentina y llega a Choele – Choel, donde dicen que una tribu poco amistosa casi lo degüella, pero alguien lo reconoció y lo dejaron seguir su viaje a Chile.

Ahí lo vuelve a descubrir Saavedra, pero esta vez logra escapar hacia Buenos Aires, embarcando nuevamente a Francia.

Bandera del Reino
Las monedas que acuñó Orélie

En 1874, vuelve a conseguir apoyo para volver, desembarca en Buenos Aires, viaja hacia Bahía Blanca, lo vuelven a descubrir y otra vez lo mandan a su casa.

Finalmente en 1876, hace su último viaje, pero aparentemente enfermo vuelve a Francia.

Cuenta una versión, que un tal Planchet, le robó la Constitución para quedarse con del título y viajó a la Patagonia para apoderarse del reino. Los mapuches lo maltrataron y debió volver a Francia, donde Orélie, al enterarse de sus andanzas, lo reto a un singular duelo con lanza y boleadoras, pero Planchet prefirió abandonar sus pretensiones de reinado.

El Rey Orélie Antoine de Tounens, murió en 1878, dejando como sucesor a Aquiles I, que nunca visito su reino y que poco antes de morir, parece que intentó vender los territorios.

Aquí terminaría la historia, pero no . . . En realidad sigue hasta el día de hoy!

 

Al morir en 2014 Philippe Boiry Raynaud, llamado Felipe I, quien durante toda su vida, participo y ayudó a facilitar la representación de la nación mapuche en diversos órganos de la ONU, incluyendo la UNPO (Organización de Naciones y Pueblos No representados), el poder quedó a cargo del príncipe regente Philippe de Lavalette, (Felipe II).

Después del funeral, el Consejo del Reino eligió unánimemente a Jean-Michel Parasiliti dit Para como jefe de la Casa Real de la Araucanía y Patagonia, bajo el nombre de Antonio IV.

Según los seguidores del viejo rey, “A pesar que la invasión chilena y argentina se produjo, la legalidad del Reino constitucional sigue indiscutiblemente vigente, así lo atestiguan los expertos en derecho internacional, porque fue creado libre y democraticamente por los integrantes del pueblo mapuche y porque tanto Reino como mapuches, no han renunciado al derecho territorial, su autonomía y libre determinación que les reconoce el derecho internacional”.

 

 

 

Jean-Michel Parasiliti dit Para

Supongo que nunca se sabrá la verdad, si era un loco que soñó ser rey o un verdadero rey con sueños de evitar la matanza que vino años después.

Desgraciadamente, historias como esta, ocurrieron en el “desierto” que supimos conquistar.
!Viva el Rey!

Cataratas del Iguazú – Una maravilla con leyenda y video

Cataratas del Iguazú – Una maravilla con leyenda y video

Las Cataratas del Iguazú, declaradas Maravilla Natural en 2011, es uno de esos lugares que uno tiene que ver antes de morir.

Antes de conocerlas, creía que eran unos pocos saltos de agua y que uno decía – ¡que lindo, cuanta agua! – y se iba. Pero no, cada paso, cada curva del camino, cada minuto, nos da una imagen, un reflejo, un recuerdo distinto.

Las cataratas son parte de Brasil y Argentina, en la selva misionera, cerca de las ciudades de Puerto Iguazú, de Foz de Iguazú y Ciudad del Este, en Argentina, Brasil y Paraguay, respectivamente.

El lado brasilero es de unos 600 m y se puede estar más cerca de los saltos, en un recorrido que lleva unas dos horas y que es más contemplativo.

El lado argentino, tiene unos 2000 m y se divide en el “Circuito Inferior” y el “Circuito Superior“.
Este recorrido es más dinámico y lleva todo el día. Se pueden hacer paseos en gomón, tomar sol en la Isla San Martín y viajar en el tren que recorre el área y tiene tres estaciones donde se accede a los distintos circuitos.

Uno de ellos lleva a la atracción principal, la Garganta del Diablo, un salto impresionante de 80 m, donde la espuma no deja ver el fondo y al que se accede por una pasarela que nos permite verlas desde arriba.

Los saltos, la Isla San Martín y el paseo en gomón

Los paquetes turísticos, generalmente son de cuatro días e incluyen la Represa de Itaipú, una visita de compras a Foz de Iguazú no muy divertida y a Ciudad del Este, una pérdida de tiempo. Es preferible disfrutar de la pileta del hotel o dormir una siesta.
Hablando de hoteles, hay muy buenos de los dos lados, el brasilero y el argentino, creo que la elección pasa por el tipo de cambio y el precio, más que por la calidad. Sin embargo, para más exigentes, se puede ir al Sheraton Iguazú, que tiene vistas a las cataratas.

Si viajan en avión, los de Aerolíneas Argentinas, a veces dan una vuelta sobre las cataratas.
Si van en auto, desde Buenos Aires son unos 1300 km y se pueden recorrer también las ruinas de San Ignacio, a unos 200 km de las cataratas.
La temperatura es casi siempre tropical y una de las mejores épocas para ir es a fines de agosto, donde hace unos 25 °C. Recomiendo llevar toallas y recambio de ropa, porque se van a mojar seguro.

Haciendo un poco de historia, cuentan que el primer europeo en verlas fue Alvar Nuñez Cabeza de Vaca en 1541 y que se formaron hace cientos de miles de años, por fallas geológicas, lavas emergentes y la erosión del agua.

La Garganta del Diablo desde el aire
La espectacular belleza de las cataratas

Para la leyenda, su creación es más romántica.

Se cuenta que a orillas del Río Iguazú, que quiere decir “agua grande”, tenían sus poblados los indios guaraníes y vivían felices por la fertilidad que le daban sus aguas, habitadas por Mboi, el dios con forma de serpiente.

Todos los años, se reunían en grandes festejos, para entregar una doncella al dios Mboi a cambio de su protección.

Uno de esos años, fue elegida Naipí, la hija de uno de los caciques. Era tan linda, que uno de los caciques invitados, llamado Tarobá, se enamoró de ella y le pidió a los ancianos de la tribu que no la sacrificaran.
Por supuesto no le hicieron caso, pero Tarobá no se rindió y con Naipí, escaparon por el río en una canoa sin que nadie se diera cuenta, excepto Mboi.

Naipi, Tarobá y Mboi
Crónicas de la tierra sin mal

El dios estaba tan furioso, que se internó en las profundidades de la tierra y partió el río en dos, elevando una parte y hundiendo la otra, haciendo que se formara un gran salto de agua que arrastró a la pareja y su canoa.

No contento con que murieran, convirtió a Tarobá en árbol y lo dejó en la ribera, inclinado sobre las aguas, mientras que a Naipí la convirtió en una piedra y la dejó en el río, donde el agua caía con más fuerza. Después de esto Mboi se quedó en la Garganta del Diablo, para vigilar que los enamorados nunca se acerquen.
Pero como el amor es más fuerte, en días muy soleados, un arco iris une la roca con el árbol, permitiendo por un momento que los amantes se encuentren.

Moraleja: si hay un dios con forma de serpiente que vigila el río, olvidate de la canoa y escapate por la selva.

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