Este relato trata sobre lo que hicimos en el segundo día de nuestra estadía en Bruselas, donde viajamos hasta las cercanas Brujas y Gante, dos hermosas ciudades que vale la pena visitar si viajan a Bélgica.

Como en cada etapa de este viaje, pueden ver en Europa 2019- La planificación, el detalle de la organización con sus costos de transporte y alojamiento, y en Europa 2019 – Opiniones finales, el resumen del viaje con opiniones lo más objetivas posibles de líneas aéreas, trenes, buses, alojamientos, clima en el invierno europeo, alquiler de autos, etc.

También les dejo mi Guía Diaria de Bruselas con Brujas y Gante, que quizás les sirva para organizar su propio viaje!!!

Brujas

Quien visita Bélgica casi con seguridad visitará Brujas, una bonita ciudad muy cerca del mar, donde se destaca su centro histórico y su fama de tener los mejores chocolates del mundo.
Perdón a los belgas, pero voy a disentir. Ningún chocolate que haya probado en ese país iguala los que disfruto cada vez que voy a nuestra Patagonia. Así que si es por los chocolates pueden ahorrarse el viaje 🙂

Como decía, lo más lindo de Brujas es su casco histórico y un paseo en lancha por los canales es casi obligatorio. De hecho dejamos este destino para el final porque en invierno leí que deja de funcionar y recién empieza en marzo.

Brujas

Llegando a Brujas

Es muy fácil llegar de Bruselas a Brujas, basta con ir a la Estación Brussels-Central y tomar alguno de los trenes que salen cada pocos minutos.
El viaje tarda aproximadamente 1:10 hs y hay varios tipos de pasajes. Entre viernes y domingo pueden comprar el Week End Ticket, que permite ir el viernes y volver el domingo y cuesta €15,20.
Otra opción para menores de 26 años es el Go Pass 1, que cuesta €13,20. El Standard Ticket es bastante más caro, cuesta €28,20.

Conociendo Brujas

El centro histórico queda muy cerca de la estación y nosotros fuimos directamente al paseo en lancha. La empresa se llama Bootex, cuesta €8 por cabeza y el paseo dura unos 30 minutos.
Realmente lo vale y aunque el clima no acompañó mucho, lloviznó un poco, lo disfrutamos.

Brujas
Brujas

Después del paseo fuimos hacia la Plaza de Brujas, donde hay un edificio que se destaca por sobre todos, el Belfort o Campanario de Brujas.

El Belfort es una torre de 83 m de altura que se usaba para proclamar leyes y avisar de los incendios de la ciudad. El original fue construido en 1240 y se incendió 40 años después. Lo reconstruyeron, pero un rayo y un incendio en su cúpula de madera, convencieron a los constructores que deberían hacerla de piedra, dándole en el siglo XVIII su forma actual.

Se puede visitar el museo con la historia del campanario o subir los 366 escalones que hay hasta la cumbre, donde repican 47 campanas. La entrada cuesta €8.

Belfort de Brujas

Muy cerca del Belfort está la Basílica de la Santa Sangre de Brujas, donde exhiben un tubo de vidrio con un paño dentro empapado en la sangre de Cristo, que recogió José de Arimatea y llevó a la ciudad desde Tierra Santa, Teodorico de Alsacia, Conde de Flandes.
Si es real o no queda en la fe de cada uno.

La basílica, del siglo XII, está situada en la Plaza Burg, al lado del Ayuntamiento de Brujas, y está bastante escondida en una esquina y subiendo escaleras.

Basilica de la Santa Sangre
Basilica de la Santa Sangre

Además de estos íconos puntuales, lo mejor de la ciudad, además del paseo en barco, es recorrer sus calles con aires medievales y perderse un rato por ellas.

Brujas

Volviendo hacia la estación, visitamos otro de los puntos importantes de la ciudad, la Catedral de San Salvador, la iglesia más antigua de Brujas, construida en los siglos XIII y XIV.
Como casi todas las iglesias medievales, tiene una larga historia que comienza con una capilla en el siglo VII, siguiendo con una iglesia del siglo IX y muchas reconstrucciones debido a incendios y ampliaciones hasta lograr su imagen actual.

Catedral de Brujas
Catedral de Brujas

Cerca del mediodía, pasamos por el Begijnhof de Brujas, donde como conté en el relato de nuestra visita a Amsterdam, vivían las «beguinas».
El Begijnhof es un gran parque rodeado de casas blancas y las beguinas eran huérfanas y viudas de los cruzados, que se dedicaban a la oración sin pertenecer a ninguna orden religiosa y sin custodia masculina.
Los hijos varones debían irse a otra parte al cumplir la mayoría de edad. Al menos en Amsterdam era así y supongo que en Brujas también.

Begijnhof de Brujas

En la entrada de Brujas van a poder ver el Parque Minnewater, también llamado el Lago del Amor, lleno de cisnes y también con una leyenda.
La leyenda, que transcurre en tiempos de la ocupación romana, habla de una chica llamada Minna que su padre había dado en matrimonio a un hombre.
El problema, como suele suceder, es que Minna estaba enamorada de un tal Stromberg que era de otra tribu, algo que a su padre no le caía muy bien.
Entonces Minna decidió escaparse y esconderse en el bosque, con tal mala suerte que cuando Stromberg la encuentra, se muere de hambre en sus brazos.
Entristecido, Stromberg la enterró en el lugar donde la encontró y rompió un dique para inundar su tumba, dando origen al lago que lleva su nombre.

Moraleja: Si te escapás y encondés en el bosque, llevate una vianda o la vas a pasar muy mal.

Minnewater

Una vez en la estación tomamos de vuelta el tren a Bruselas, pero haciendo una parada intermedia en la hermosa Gante.

Gante

Gante es simplemente una belleza, para mi gusto incluso más bonita que Brujas. Una ciudad donde vivieron Juana la Loca, Felipe el Hermoso y donde nació su hijo Carlos V, que fue la segunda ciudad más grande de Europa al norte de los Alpes, después de París y que cuenta con castillos, enormes iglesias, altas torres y canales para disfrutar.
Estuvimos una tarde, pero tranquilamente da para pasar todo el día.

Gante

Llegando a Gante

Nosotros viajamos con el mismo tren que va de Brujas a Bruselas, en un trayecto que tarda unos 35 minutos, pero pueden ir directo desde Bruselas y tarda unos 45 minutos.
Por supuesto pueden tomar un bus, pero tarda más, o pueden contratar una excursión guiada.

El centro histórico de Gante, a diferencia del de Brujas, no está cerca de la estación sino que se encuentra a unos 3 km. Pueden caminar si quieren, pero ese camino no es muy interesante, o tomar frente a la estación, el Bus 1 hasta Korenmarkt, la plaza central de Gante.

Conociendo Gante

Como en Bruselas, habíamos reservado un Freetour con Civitatis que tenía el punto de encuentro en el Belfort de Gante.
Lo vuelvo a recomendar, fue muy interesante el paseo y hasta la historia del guía, que era egipcio y estaba haciendo un tour en español en Bélgica 🙂

Entre los puntos que visitamos se destacan el Belfort, la Iglesia de San Nicolás, la Catedral de San Bavón, el Castillo de los Condes de Flandes y las lindas vistas del Puente de San Miguel.

El Belfort, al igual que el de Brujas, permite subir a la torre y disfrutar las vistas de la ciudad, así como de las exposiciones y las 52 campanas. La torre tiene 90 m de altura y se construyó en el siglo XIV. La entrada de adulto cuesta €8 y menores de 26 años €2,70.

Belfort de Gante

La Catedral de San Bavón fue en sus inicios una capilla de madera y conocida como la Iglesia de San Juan Bautista. En el siglo XVI hubo una rebelión contra Carlos V y la vieja Abadía de San Bavón se demolió para construir una fortaleza. Los monjes de la abadía se tuvieron que mudar a la Iglesia de San Juan, que se comenzó a llamar de San Bavón. Justamente en esta iglesia había sido bautizado Carlos V, el hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

Catedral de San Bavon
Catedral de San Bavon

Frente al Belfort también visitamos la Iglesia de San Nicolás. que se construyó en el siglo XIII y como fue muy popular entre los comerciantes de la plaza, fueron construyendo su propias capillas que se añadieron a la iglesia en los siglos XIV y XV.

Iglesia de San Nicolas
Iglesia de San Nicolas
Iglesia de San Nicolas

Nuestra visita siguió por el Puente de San Miguel, que cruza el Río Lys. El puente no es nada del otro mundo, pero lo mejor que tiene son las vistas. Hacia el este se ven las tres torres más importantes de la ciudad, la de la Iglesia de San Nicolás, el Belfort y la de la Catedral de San Bavón. Al oeste la Iglesia de San Miguel y al norte las torres del Castillo de los Condes de Flandes.

Puente de San Miguel
Puente de San Miguel
Puente de San Miguel
Iglesia de San Miguel

Justamente en este castillo terminó el freetour y como corresponde, «agradecimos» al guía que realmente era muy bueno.

El Castillo de los Condes de Flandes se construyó en madera en el siglo IX y el actual en piedra recién en el siglo XII.
El Consejo de Flandes se instaló en el castillo en el siglo XV y le dio nuevos usos, funcionó como cárcel y en la plaza que está frente al castillo se hacían las ejecuciones públicas.
En el siglo XVIII se vendió, se estableció una hilandería en la Torre de Homenaje y los demás edificios se usaron como vivienda para los obreros. Sin embargo años después se fueron y el castillo se empezó a deteriorar, debido a que la gente lo tenía como símbolo de la opresión de la época feudal. A fines del siglo XIX la ciudad compró el castillo y comenzó a restaurarlo.
Si lo quieren visitar, la entrada cuesta €10, de 19 a 25 años €6 y menores de 19 entran gratis.

Castillo de los Condes de Flandes
Castillo de los Condes de Flandes

Y así terminó nuestra visita a estas dos hermosas ciudades de Flandes. Realmente Gante merece un día entero y quizás Brujas también, pero lo más importante lo vimos y nos gustó mucho. Eso sí, si tengo que elegir solo una para ir, me quedo con Gante 🙂

Los espero en la última etapa de este viaje donde pasamos unas horas en Londres!!!