Esta es la quinta parte del relato de mi primer viaje a Europa y después de haber corrido como locos, como conté en “Un día en Calabria”, pudimos tomar el tren en Lamezia Terme, que previo trasbordo en Nápoles, nos depositó en la quinta escala de nuestro recorrido, Florencia.

Qué linda es Florencia! Cuanto para ver!

Una ciudad que se puede recorrer caminando, por los mismos lugares que un día pisaron genios como Leonardo, Miguel Angel, Galileo, Brunelleschi, Alberti y tantos otros.

Un lugar donde se aprende a disfrutar del arte renacentista, donde a cada paso se encuentra una obra increíble, con un detalle y un trabajo imposible de reproducir hoy.

Realmente justifica su fama.

Santa Croce
Dante en Santa Croce

Bueno, siguiendo con nuestro viaje, salimos de Lamezia a las 12:56 y a las 16:13 estábamos en Nápoles, con escasos diecisiete minutos para trasbordar al Freccia Argento de alta velocidad, que nos llevaría a Santa María Novella, donde llegó a las 19:22, como estaba programado. Perfecto!
El costo fue de € 9, de Lamezia a Nápoles y € 25,50, de Nápoles a Florencia.

En un primer momento, habíamos analizado la posibilidad de alquilar un auto, con el que visitaríamos Pisa y nos iríamos a Venecia, pero el costo era demasiado y lo descartamos.
Comento esto, porque nuestra reserva de alojamiento era en el centro histórico de Florencia y allí no pueden entrar autos particulares, cosa que yo no supe casi hasta el momento de llegar. Fue una de esas veces, que las cosas salen bien de casualidad.

Santa Croce
Basílica de Santa Croce

Como decía, alquilamos por Booking, el Apartamento San Giuseppe, justo frente a Santa Croce.
El apartamento no era grande, solo un ambiente, pero cómodo y bien ubicado, así que estuvo muy bien. Además la esposa de Nicoló, el propietario, es argentina y se pusieron contentos de tener huéspedes de su tierra.

 

1er. día – Piazza della Signoria

Una vez dejado nuestro equipaje y que como siempre, el tiempo no sobraba y las ganas de conocer sí, nos fuimos a cenar y dar una vuelta por la pequeña ciudad.
Así vimos Santa Croce de noche y la, para mí, espectacular escultura de Dante Alighieri, que está a la izquierda de la escalinata de la basílica.

Seguimos un rato más hasta la Piazza de la Signoria, donde está el Palazzo Vecchio y uno de los tres David que hay en Florencia, (una de las copias) y después nos fuimos a descansar. Había sido un largo día.

Palazzo Vecchio
El Palazzo Vecchio
Río Arno
La noche en el Río Arno

Recién ahora que lo estoy escribiendo, me doy cuenta que ese día tuvimos un desayuno espectacular en Calabria, fuimos a conocer el pueblo donde nació mi abuelo, pedimos datos en la municipalidad, dejamos el hotel, pasamos por Pizzo, donde comimos el “tartufo”, nos perdimos tratando de llegar a la estación, devolvimos el auto alquilado, fuimos en el tren Intercity hasta Nápoles, tomamos el de alta velocidad hasta Florencia, completando casi 900 km, nos acomodamos en el apartamento y terminamos con el paseo que acabo de contar.
Definitivamente fue un largo díal

 

2do. día – Santa Croce, Catedral, Ponte Vecchio, Piazzale Michelangelo

El segundo día, lo empezamos entrando a Santa Croce, la iglesia franciscana más grande del mundo. Su construcción comenzó a fines del siglo XIII, en el mismo lugar donde estaba la capilla que recordaba la muerte de San Francisco de Asís.

Santa Croce

Una de las características poco comunes de esta iglesia, son las casi trescientas tumbas que alberga. Entre las más famosas, están las de Miguel Angel, Galileo Galilei, Dante Alighieri y Nicolás Maquiavelo.

Santa Croce
Miguel Angel
Santa Croce
Galileo Galilei
Santa Croce
Dante Alighieri

Siguiendo la temática religiosa, llegamos a Santa Maria del Fiore, el Duomo, la Catedral de Florencia.

Una obra impresionante. La construcción comenzó en 1296, duró 72 años y finalizó en 1368, después de haberse detenido la obra, por la peste negra que azotó a Europa en el siglo XIV y redujo la población a la mitad.
Es una de las iglesias más grandes de la cristiandad y cerca de la entrada, está la bajada a la tumba de Brunelleschi, quien construyó la cúpula casi un siglo después de la finalización de la catedral.
Cuando nadie lo podía resolver, Brunelleschi pudo construir una cúpula de 42 m de diámetro, sin duda su mayor desafío y su logro más importante.

Sin embargo, a pesar de su llamativa decoración exterior, el interior es bastante austero.
La catedral no está sola en la Plaza del Duomo, a su lado está el Campanile di Giotto, de casi 85 m de altura y frente a ella, el Baptisterio de San Giovanni, que se dice, fue en una época la catedral de Florencia y está edificada sobre cimientos del siglo I.
Tanto a la cúpula de la Catedral, como al Campanile, se puede subir, el baptisterio lo están restaurando, pero se puede ver la Puerta de Oriente, una copia de la original que diseñó Ghiberti y representa momentos de las escrituras.

Santa Maria del Fiore
Santa María del Fiore, la Catedral de Florencia
Santa Maria del Fiore
El austero interior de la Catedral
Santa Maria del Fiore
La cúpula de Vasari
Santa Maria del Fiore
La cúpula de Brunelleschi
Campanile di Giotto
La Puerta de Oriente

Cambiando el rumbo, llegamos nuevamente a la Piazza della Signoria, existente desde el imperio romano, su apariencia actual es del siglo XIV. Su edificio más emblemático es el Palazzo Vecchio, en un tiempo sede de las autoridades florentinas, es hoy un museo que alberga obras de los mejores artistas.
Mirando de frente el palacio y su torre, de 95 m de altura, hay a la derecha una galería con esculturas, en la que vale la pena detenerse.

Piazza della Signoria
Palazzo Vecchio
Palazzo Vecchio

A unos doscientos metros de la plaza, llegamos al Ponte Vecchio, el puente de piedra más antiguo de Europa, que sobre el río Arno, en el siglo XIV, fue el lugar de asentamiento de los carniceros, que al mudarse los gobernantes al Palacio Pitti, los echaron por el olor que había y comenzaron a instalarse joyeros.
Además, es el único puente de Florencia, que los alemanes no destruyeron durante la segunda guerra.

Ponte Vecchio
Ponte Vecchio
Palazzo Pitti
Palazzo Pitti

Cruzando el río, llegamos al Palacio Pitti, que tiene una curiosa historia.
Luca Pitti, rival de la familia Médici, quería un palacio más lujoso que el que Cosme el Viejo se estaba construyendo.
Los Pitti contrataron a Brunelleschi y eligieron entre los proyectos, justo el que los Médici no habían querido, porque era demasiado monumental.
En 1550, los Pitti se arruinaron y Eleonora de Toledo, la mujer de Cosme I de Médici, compró el palacio e hizo construir, los Jardines de Boboli, que en 1766, fueron abiertos al público.

Palazzo Pitti
Jardines de Boboli
Jardines de Boboli
Jardines de Boboli
La increíble belleza de los Jardines de Boboli

Detrás de los jardines, está el Fuerte de Belvedere, una especie de “cuarto de pánico”, que los Medici mandaron construir, para poder refugiarse ante cualquier revuelta popular.
Lo están restaurando, así que nos quedamos con las ganas.
Después de esto, bordeamos el Arno, para llegar a la entrada desde donde se sube a Piazzale Michelangelo, uno de los mejores, sino el mejor, miradores de la ciudad.
Desde acá se ve toda Florencia, la cúpula de la catedral, la torre del Palazzo Vecchio, el Arno, los puentes. En fin, todo.
En el centro de la plaza, está la segunda copia del David, con la diferencia que este es de bronce, destacándose por su color verde.

Piazzale Michelangelo
Florencia desde Piazzale Michelangelo
Ponte Vecchio
El Ponte Vecchio desde Piazzale
Piazzale Michelangelo
El David de bronce

Después de disfrutar las vistas, bajamos y volvimos a cruzar el río, pasamos por el Mercado del Porcelino, me obligaron a parar para hacer compras en H&M y siguiendo nuestro camino, llegamos al Mercado de San Lorenzo.
Este mercado es el más importante de Florencia. Es una feria callejera, donde se pueden comprar souvenirs, ropa y también hay mucha oferta de artículos de cuero.

Para terminar el día, pasamos por la heladería Vivoli, muy cerca de Santa Croce, donde tienen uno de los mejores helados que probé, un poco mezquinos con la cantidad, pero igualmente muy bueno.

 

3er. día – Galleria dell’Accademia, Museo Leonardo da Vinci, Basílica de San Lorenzo

Nuestro tercer día, sufrió cambios de itinerario. Según mi guía, (la que hice para tener organizado cada día), íbamos a conocer Pisa, pero ya estábamos un poco cansados y lo único que podíamos ver era la torre inclinada y la Catedral.
Para eso teníamos que viajar una hora de ida y otra de vuelta, más la espera si queríamos subir a la torre, íbamos a perder medio día y la verdad, no tuvimos ganas. Así que nos fuimos temprano a la Galleria dell’Accademia.

La galería, tiene obras de los grandes artistas florentinos, obviamente se destaca Miguel Angel y el David, (este es el original), que se trasladó desde la Piazza della Signoria en 1873, para que no se arruinara con la intemperie.
La verdad, es que yo no entiendo mucho de arte, me gusta lo que me produce alguna emoción, así que no podría entrar en detalles de las obras expuestas Lo que sí puedo, es decir que hay mucho para ver y que casi todo justifica la visita.

David
El David de Miguel Angel, una genialidad!

El David es una obra inolvidable, se le ven hasta las venas del cuello.
Qué envidia me da, que alguien pueda sacar algo así de un pedazo de piedra.
Otra característica de la galería, es la cantidad de estudiantes de bellas artes que la recorren. Algunos copiando a lápiz las obras, debo decir que con mucho éxito.

Galeria de la Academia
Juan el bautista y Herodes
Galeria de la Academia
Un estudiante de arte . . .
Galeria de la Academia
. . . y su excelente trabajo!

Caminando por las calles de Florencia, encontramos algo que no teníamos programado, el Museo de Leonardo Da Vinci.

Un lugar no muy grande, donde se exponían máquinas de guerra, poleas, prototipos de máquinas voladoras, descubrimientos de anatomía y una película del History Channel con su biografía y los trabajos de Leonardo, además de contar su enfrentamiento con Miguel Angel.
Realmente fue muy interesante, sobre todo para los chicos.

Museo Leonardo Da Vinci
Prototipo de helicóptero
Museo Leonardo Da Vinci
Estudio de anatomía

Después de estar un rato en el museo, nos acercamos a conocer la Basílica de San Lorenzo.
Diseñada por Brunelleschi, realizada entre 1422 y 1470, fue encargada por la familia Médici.
La construcción de la basílica, había sido decidida por ocho familias nobles de Florencia, con la idea de que tuviera una capilla para cada una de ellas.

Basílica de San Lorenzo
Basílica de San Lorenzo
Basílica de San Lorenzo

Terminada la visita, después de caminar un poco más, visitamos la plaza de Santa María Novela, (la iglesia que diseñó Alberti y financió la familia Rucellai).

Santa Maria Novella
Santa María Novella

Pasamos de nuevo por Vivoli, (para verificar si nuestra opinión sobre el helado era correcta, no sea cosa de informar mal), y nos fuimos a descansar, ya que el día siguiente nos reservaba otro viaje.

La mañana del domingo, nos reservaba una sorpresa, justo en la plaza de Santa Croce y ocupando media Florencia, había una simpática maratón, que nos obligó a ir caminando hasta la estación.
Veinte cuadras después, arrastrando valijas, esquivando vallas y maratonistas, llegamos a la estación Santa María Novella, desde donde partimos en el tren Freccia Argento a nuestra sexta escala europea, después de Londres, Roma, El Vaticano y Calabria, la hermosa Venecia!

Florencia
Arte callejero con tiza en las calles de Florencia
 
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