En la novena y anteúltima escala de nuestro primer viaje a Europa en familia, después de visitar Londres, Roma y El Vaticano, Calabria, Florencia, Venecia, París y Barcelona, esta vez nos fuimos a Galicia, más precisamente a la provincia de Pontevedra y mucho más precisamente a la ciudad de Cambados.

Decir que conocimos Galicia, habiendo estado tan solo dos días y en lugares tan puntuales, me resulta una falta de respeto, por eso el título de “paseo”.

Para llegar a Cambados, dejamos Barcelona muy temprano, a las 7:30, lo que nos obligó a salir de “nuestro” departamento a las 4:30, un horario bastante inhóspito, pero que no fue problema, porque como conté en la entrada anterior, habíamos reservado el traslado al Aeropuerto El Prat.

Esta vez viajamos con Vueling, donde encontramos vuelos más baratos que en Easyjet para volar dentro de España.

Llegamos al Aeropuerto de Vigo, donde teníamos reservado un auto en Enterprise, para los dos días que estaríamos y para ir a Madrid.
El vuelo fue perfecto, puntual y sin problemas, y el “auto”, era una van para siete personas, que nos resultó muy cómoda. Con Enterprise, no tuvimos que pagar con anticipación, pero sí hacer un depósito de €150, que nos devolvieron en forma automática al dejar el vehículo.
Hay más detalles para alquilar un auto en Europa, que cuento en Tres semanas en Europa 2015 – La planificación.

Después de salir del aeropuerto, dimos una vuelta muy corta por Vigo, una ciudad con un puerto enorme; ya que es una de las tres Zonas Francas que tiene España, junto con Cádiz y Barcelona; y tiene un lugar turístico que nos recomendaron mucho, pero que no pudimos conocer, las Islas Cíes.
Terminado el corto paseo, y tras recorrer unos 30 km, llegamos la ciudad de Pontevedra, la capital de las Rías Bajas, en la costa del Río Lérez, donde teníamos planeado visitar algo del casco histórico.

Pontevedra desde el Puente Do Burgo
Extraño paseo por Pontevedra

Cuenta la leyenda, que Pontevedra fue fundada por Teucro, primo de Héctor y París, contra los que luchó en la guerra de Troya.

Fue durante los siglos XV y XVI, el puerto más importante de Galicia, habiendo pruebas de que allí fue construida la Santa María, la nave capitana de Colón en el viaje del descubrimiento de AméricaA causa de las guerras con Portugal e Inglaterra, además de la pérdida de profundidad del Río Lérez, Pontevedra entró en decadencia en los siglos XVII y XVIII, conocidos como los Siglos Oscuros; pero volvió a cobrar importancia en el siglo XIX, cuando fue declarada capital de provincia.

Sin embargo, volvió a sufrir debido a la guerra civil, donde hubo mucha represión y los que pudieron escapar, emigraron en busca de aires más saludables.
Muchos de estos gallegos, fueron a Argentina y se convirtieron en una parte fundamental de nuestras raíces.

A pesar de todo, Pontevedra siempre renace y hoy es una ciudad que aumenta su población, al contrario de otras ciudades importantes de Galicia y ha recibido varios premios como modelo de ciudad.

Pudimos ver, en el rato que estuvimos, la Iglesia de San Francisco, frente a la Plaza de la Herrería y la Iglesia de la Virgen Peregrina, parada obligada de los peregrinos a Santiago.

El casco histórico de Pontevedra
Plaza de la Herrería

La Iglesia de San Francisco, fue construida en el siglo XIII, aunque sufrió muchas modificaciones a lo largo del tiempo. Una de sus características principales, es que desde su origen, fue elegida para los entierros de las familias ilustres de la ciudad.

Convento de San Francisco

La Iglesia de la Virgen Peregrina, se comenzó a construir a fines del siglo XVIII y se destaca por su planta en forma de vieira, símbolo de los peregrinos y como dije antes, un paso obligado para los que recorrían el camino desde Vigo a Santiago de Compostela.

Iglesia de la Virgen Peregrina

Después de caminar un rato y almorzar algo, ahora sí, salimos hacia nuestro destino principal, Cambados.
Y por qué Cambados? Es simple, porque para nosotros, como conté también en nuestra visita a Calabria, tiene un significado especial. Más que turístico o viajero, es una búsqueda de nuestras raíces, más específicamente las de mi mujer y mis hijos.
Todavía le quedan allá, tíos y primos, de los cuales no conocíamos a casi ninguno, (mis hijos y yo a ninguno).

Fue lindo para todos, encontrar tantos parientes nuevos, que ni sabíamos que existían.

Aclaro esto, porque a pesar de tener planificadas visitas a algunos de los lugares turísticos, no fue la meta principal, sino encontrar a estos parientes, de los que teníamos muy pocos datos y había que buscarlos.

Nuestro alojamiento, que reservamos en Booking, fue el Hotel y Camping Arco Iris, en Vilanova de Arousa, a pocos metros del puente que lleva a la Isla de Arousa.

Un lugar muy cómodo y limpio, con pileta y estacionamiento, donde la amabilidad de sus dueños, realmente se merece una mención especial.

Después de acomodarnos, nos fuimos a conocer O Grove, la península al sur de Cambados, donde se destacan las playas, pero además tiene rutas de senderismo y hasta un acuario. Su actividad principal, es la pesca y especialmente los mariscos, aunque aumentó mucho el turismo y se construyeron varios hoteles y restaurantes.

Puerto de O Grove
Monumento a la Familia Mariscadora

En O Grove, a través de un puente del siglo XIX, se puede llegar a la Isla de la Toja, (donde antiguamente se llevaba a pastar el ganado y se fabricaban los famosos jabones negros), que también creció turísticamente, gracias a su aguas termales. Hoy existen hoteles de lujo, campos de golf, puerto deportivo y hasta un centro comercial.

Puente entre O Grove y la Isla de La Toja

Para terminar el día, que les recuerdo empezamos a las 4:30, terminamos en el restaurante “Balcón“, cerca del puerto de O Grove, justo al lado de la escultura de Floreano, el personaje del diario Faro de Vigo, donde comimos unos excelentes mariscos con el típico vino Albariño.
Para nosotros los argentinos, comer mariscos no es algo común, sobre todo porque es bastante caro y nuestro paladar no está acostumbrado, especialmente el de los chicos, pero igual nos animamos a luchar con las navajas, las vieiras y otras especies que ya ni me acuerdo.

Restaurante Balcón
Floreano en O Grove

Al día siguiente, después de un desayuno espectacular en el hotel, nos acercamos a Ribadumia, a tratar de encontrar datos de nuestros familiares. No fue fácil, pero la solución apareció por el camino menos pensado.
Empezamos preguntando en el ayuntamiento, donde nos dieron datos que nos mandaron bastante lejos de nuestro objetivo, (precisamente en sentido opuesto), después preguntamos a vecinos y comerciantes, con el mismo resultado, nada.

Cartel en la rotonda de entrada a Cambados

Ya estábamos desesperando de conseguir datos útiles, cuando vimos venir un señor muy viejito, caminando por la calle con su bastón y dijimos, si alguien sabe, es este hombre!
Y así fue, el anciano caballero se nos colgó de la ventanilla y nos contó la historia de la familia de mi mujer desde que se enfrió la tierra y nos indicó donde encontrar a los parientes perdidos, (aunque en realidad, los perdidos éramos nosotros).

Paradójicamente, estaban en un lugar muy fácil de indicar y ubicar, tienen una hostería y taberna, Os Castaños, en la rotonda de entrada a Ribadumia, justo frente a la Oficina Municipal de Turismo de Ribadumia.
Por supuesto, cuando les dijimos quienes éramos, no podían creer que estuviéramos ahí y que hubiéramos viajado tanto para encontrarlos, realmente fue muy emotivo y nos recibieron muy bien.

Taberna y Hostería Os Castaños

Después de esta visita, donde acordamos volver a la noche a cenar con ellos, seguimos con la parte turística y fuimos a recorrer Cambados.

La ciudad está a menos de 30 km de Pontevedra, en la Ría de Arousa, en el centro de las Rías Baixas, sobre la desembocadura del Río Umia, una ciudad baja, con casas de piedra y los infaltables viñedos de uva albariño por todos lados.

En el paseo, pudimos ver la Plaza de Fefiñáns, formada por el Pazo de Fefiñáns, el Arco-puente, la Torre del Homenaje y la Iglesia de San Benito. Era conocida como la “Plaza del Mercado“.

Pazo de Fefiñáns y la Torre de Homenaje

Los “Pazos“, son antiguos palacios de la nobleza, donde vivían y se refugiaban los antiguos caballeros y donde todavía los escudos heráldicos, adornan sus fachadas.

Arco Puente

La Iglesia de San Benito de Cambados, fue un antiguo templo románico, remodelado a comienzos del siglo XV y reedificado en el siglo XVII. De estilo neoclásico, tiene sin embargo sus dos torres de estilo barroco.

Iglesia de San Benito

Después de esto, fuimos a almorzar a escasos metros de ahí, sobre la Rua Real, al restaurante “A de Luis“. Por módicos €11, nos sirvieron un menú de dos platos, bebida y postre que apenas pudimos terminar. Excelente comida, rica, muy abundante y con la acostumbrada amabilidad gallega. Totalmente recomendable.

La Rua Real

Cuando terminamos, fuimos a conocer las ruinas de Santa Mariña Dozo, la iglesia que fue construida en el siglo XV, sobre un edificio románico del siglo XII.

Está ubicado en el Monte de la Pastora y a mediados del siglo XIX, fue abandonada por el peligro de derrumbe. Se quitaron las partes de madera, pero como no se hizo nada más su estado fue empeorando, quedando solo los arcos transversales y restos de las capillas laterales.
Alrededor de la iglesia, está el cementerio parroquial, que en un principio era para familias nobles, pero después de la ruina lo habilitaron para todos.

Ruinas y cementerio de Santa Mariña Dozo

Siguiendo por el monte, llegamos al punto más alto del pueblo de Cambados, el Mirador de la Pastora, desde donde dicen que se ve la Ría de Arousa, O Grove, La Toja, la Illa de Arousa, etc. En su punto más alto, hay una cruz y un poco más abajo una capilla con la imagen de la Virgen de la Pastora.
Debo decir que cuando nosotros fuimos, no se veía casi nada, por la cantidad de follaje que interrumpía la vista. Quizás en invierno, con las hojas caídas, se pueda ver algo mejor.

Capilla de la Pastora

A la vuelta, nos detuvimos y entramos en el Convento de San Francisco, una linda iglesia, de estilo gótico marinero, que alguna vez fue cuartel, cárcel y escuela. En la fachada, tiene las figuras de Adán y Eva, la de los fundadores y una cruz, que es un homenaje a José Antonio Primo de Rivera y a los caídos en el bando nacional durante la guerra civil.

Convento de San Francisco

Vecina a la iglesia está la antigua casa de los Fraga, que hoy es la Biblioteca Municipal, donde se puede ver en la entrada, un libro de piedra con versos del escritor Cabanillas.

En ti Cambados, mi alma encierra tu cariño en un grito…  Mi tierra!

Terminada la visita al centro histórico de la ciudad, seguimos hacia el norte, cruzamos el puente de casi dos kilómetros y llegamos a la hermosa Illa de Arousa.

Dar un paseo por la isla, realmente fue un placer, las playas y el mar son dignos de recomendar. En la isla se pueden visitar además, el Faro de Punta Cabalo y el Parque Natural de Carreirón, catalogado como zona de especial protección para las aves.

El increíble mar de la Illa de Arousa
El Faro de Punta Cabalo

Para terminar nuestro segundo y último día, tuvimos dos visitas más, una a la casa donde nació mi suegra, con sus paredes de piedra, el viejo horreo donde guardaban alimentos y el fondo sembrado de vides.
La otra, fue la cena en la hostería de nuestros parientes, que fue excelente, aunque tuve otra feroz batalla, esta vez con una centolla y sus patas, que por supuesto perdí.

El viejo horreo
Las vides del Albariño
Cenando en Os Castaños

Bueno, y así terminó nuestro corto paseo por parte de Galicia, que como en tantos otros lugares, nos dejó con ganas de más.

En la próxima, les contaré nuestro viaje y estadía de otros dos escasos días en la hermosa Madrid, nuestra última escala en Europa, antes de volver a Buenos Aires.

 
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