Villa Pehuenia es un lugar distinto de la Patagonia norte, no se parece a la selva valdiviana de Bariloche y San Martín de los Andes, ni a la estepa de Esquel o el norte de Junín de los Andes. Es muy particular y por eso vale la pena conocerla.

Está ubicada a 300 km al oeste de la Ciudad de Neuquén y a 120 km de Zapala, muy cerca del límite con Chile, a orillas del Lago Aluminé y 200 km al norte de San Martín de los Andes.

Atardecer en el Lago Aluminé

Ya en el camino, aparecen las araucarias que le dan en nombre a la ciudad, (araucaria es Pehuén, en mapuche) y que vamos a encontrar en toda la zona que rodea el lago.

Llegando a Villa Pehuenia, empiezan a asomar las araucarias

El Lago Aluminé, que se une por un estrecho al Lago Moquehue, son la atracción de la villa, junto con el volcán Batea Mahuida, que en invierno, se convierte en centro de esquí, administrado por la comunidad mapuche.

El puente sobre La Angostura, que separa los lagos Aluminé y Moquehue

Yo la conocí en verano y disfrutamos de las playas arenosas y la navegación por el lago, poblado de islotes, donde los amantes de la pesca parece que la pasaban muy bien. También se pueden hacer caminatas por la Península de Los Coihues, donde hay miradores desde donde se ven  las postales que nos regala la naturaleza del lugar.

Maravillosas vistas desde la Península de los Cohihues

El Mirador del Ciprés, uno de los mejores puntos panorámicos

La villa es un pueblo chico, con calles de tierra y sin nombre, donde se encuentra un supermercado, una rotisería, un lavadero, una estación de servicio, todo uno, bah. Esta falta de oferta y también el invierno largo y con mucha nieve, hacen que sea una ciudad cara, comparada con otras más consolidadas.
De cualquier manera, nuestra visita fue hace cinco años y seguramente la ciudad habrá crecido.

La hermosa villa desde el lago

Una visita obligatoria es el Volcán Batea Mahuida, donde en el cráter se formó un lago de aguas muy claras, que lamento no haber aprovechado por no llevar la ropa adecuada.

Todo el azul del lago desde el Mirador de las Antenas

El cráter del Batea Mahuida y sus cristalinas aguas

Otro paseo interesante, es el Circuito Pehuenia, que rodea el Lago Moquehue, el Lago Ñorquinco, el hermoso y cercado (por ser tierra mapuche), Lago Pulmarí y finalmente recorriendo aguas arriba, el valle del Río Aluminé.

Un paisaje de cuento en el Lago Pulmarí

Las no siempre tranquilas aguas del Río Aluminé

En Villa Pehuenia hay mucho más, playas increíbles, miradores y lagos espectaculares, que por ser propiedad mapuche son prácticamente inaccesibles.
Una lástima no poder disfrutarlos libremente, pero quizás es lo que logramos conquistando “el desierto”.

De cualquier manera, como dije al principio, es un lugar que vale la pena conocer.

 
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