En este relato, les voy a contar nuestro viaje de cuatro días a las Cataratas del Iguazú en agosto de 2017.
Habíamos ido hace veinte años, como cuento en Cataratas del Iguazú – Una maravilla con leyenda y video y la verdad es que cambió bastante la obra del hombre. Por suerte la de la naturaleza sigue maravillando a pleno.
Lo dije mil veces y lo vuelvo a decir, es uno de los lugares que hay que ver antes de morir.

Cómo llegar, dónde alojarse y cómo moverse

Esta vez nos alojamos en Puerto Iguazú, una ciudad que quedó un poco retrasada con respecto a las otras dos cercanas, Foz de Iguazú en Brasil y Ciudad del Este en Paraguay.

Desde Buenos Aires volamos con Aerolíneas Argentinas. Es un viaje de una hora y media de duración.
También se puede llegar en auto o autobus, viajando 1300 km desde Buenos Aires, a través de las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones.

Para alojarnos elegimos Marin Apartments, reservado en Booking.com, a pocas cuadras del centro y de la terminal de autobuses. Este departamento es absolutamente recomendable, tiene dos dormitorios, cocina, patio, balcón y el propietario Juan Pablo estuvo siempre pendiente de que estuviéramos cómodos.

Para llegar desde el aeropuerto de Puerto Iguazú, Juan Pablo nos mandó un taxi que nos estaba esperando y con el que arreglamos nos llevara a las cataratas del lado argentino y del brasilero, así como también al aeropuerto de vuelta.
Realmente fue una manera cómoda de movernos y no demasiado cara, ya que éramos cuatro y nos costaba $350, cuando tomar un transfer costaba $120 por cabeza.
Hasta cataratas se puede tomar también autobuses que salen desde la terminal, tardan aproximadamente una hora y cuestan, (según me dijeron) $75 cada uno. El taxi nos cobró $600 ida y vuelta, o sea lo mismo. Por supuesto la cuenta cambia si son menos.

Les doy un consejo, si van del lado brasilero traten de llevar algunos Reales, porque el cambio nunca es favorable. Por supuesto lo mismo pasa en el lado argentino si tienen que cambiar Reales o dólares.

En cuanto a cuando ir, les aconsejo evitar Semana Santa, vacaciones de invierno y el verano. En agosto septiembre la temperatura ronda unos 25ºC, que como es un lugar muy húmedo se siente bastante cuando se camina mucho, pero es una de las mejores épocas para ir.
Además no es temporada alta y hay bastante menos gente.

Día 1 – Llegada

Además del viaje y de acomodarnos en el departamento, fuimos caminando hasta las Tres Fronteras, el lugar donde se unen los ríos Iguazú y Paraná y esta unión es a la vez la frontera de Argentina, Brasil y Paraguay.
Es un lindo paseo por la costanera y como llegamos al atardecer, había un espectáculo de música y luces y una feria callejera, además del “obelisco” con los colores argentinos, el “Hito de las Tres Fronteras“.
El espectáculo estaba a las 19, 19:30 y 20 hs, aunque no sé si todos los días o tiene algún calendario según la temporada.

Como la ciudad es bastante segura, volvimos caminando al centro y fuimos a cenar al restaurante La Rueda, que nos habían recomendado. La comida era buena, aunque nada del otro mundo, pero parece que a la gente le gusta mucho porque estaba lleno.

Día 2 – Lado Argentino

A las 9, nos pasaron a buscar para ir al lado argentino de las cataratas. Desde la ciudad se tarda aproximadamente media hora en llegar.
Lamentablemente a las 9:35 ya estaba enojado!
Sí, no se puede creer, (aunque lo sabía), que no acepten tarjetas de crédito para comprar las entradas al parque. Estamos en el siglo XXI, vienen miles de extranjeros, muchos sin conocer esto y realmente me parece una vergüenza, es una de las Maravillas del Mundo!
Aquí les dejo las tarifas, que varían si son argentinos, del mercosur o no, mayores, menores, etc. http://www.iguazuargentina.com/parques.php


Muy importante!!!
Cuando vayan al lado argentino lleven documentos de todo el grupo.
Les sirven para comprobar nacionalidad y edad, porque como les dije, hay distintas tarifas.
Sino les cobrarán las más caras.


Pasado el enojo contratamos, esta vez si con tarjeta, el paseo en barco que nos lleva hasta abajo de las cataratas. Les dan un horario para presentarse en el muelle del Circuito Inferior, aunque por suerte es bastante flexible.

El lado argentino de las cataratas tiene una atracción principal, la Garganta del Diablo y dos circuitos, el superior y el inferior.
Para llegar a ellos hay un tren ecológico gratuito, que va por la selva desde la Estación Central a pocos metros de la entrada y tiene dos estaciones más, Cataratas y Garganta del Diablo.
Desde Estación Cataratas, que está a unos 600 m de la Central, se puede acceder a los circuitos superior e inferior.
Si quieren ir hasta Garganta del Diablo, deberán bajarse en Cataratas, salir, retirar un ticket (gratuito) y esperar unos 20 minutos hasta que venga desde el otro lado el tren que los llevará hasta la garganta. Complicado, no?
Bueno, también pueden caminar por el costado de la vía unos 2500 m. Ah, a la vuelta hay que hacer lo mismo, obviamente a la inversa.

La verdad es un poco raro el sistema, que creo se solucionaría si en lugar de una única vía de ida y vuelta, hicieran una que haga el viaje redondo. Pero bueno, basta de quejas.

Toda la información que pude recolectar antes del viaje, decía que había que ir primero a la Garganta del Diablo y después hacer los circuitos. Como me abrumó tanta unanimidad, les hice caso y allí fuimos.
Para llegar desde la estación, hay que recorrer unos 1100 m por unas pasarelas sobre el río. Les puedo asegurar que el espectáculo que los espera vale cada centímetro.

No puedo describir la sensación, los dejo que la vivan.
Solo les diré que desde un río de aguas aparentemente tranquilas, al llegar al borde increíbles cantidades de agua caen unos 80 m, donde la espuma crea infinitos arco iris.
Si alguien no conoce el poder de la naturaleza, acá lo van a conocer.

 

Después de ver la garganta, volvimos a la Estación Cataratas y aprovechamos que ya era mediodía para almorzar.
Acá les doy otro consejo, si pueden y tienen ganas, lleven comida. Los lugares de comida rápida son caros y sin ser terribles, no son buenos. Pueden sino probar la opción de restaurantes, pero dudo que sean muy accesibles.

Una vez terminado el almuerzo, como ya estábamos cerca del horario del paseo en barco, nos decidimos por el Circuito Inferior.
Vale casi lo mismo para la garganta, cada paso es una postal, una sensación, una sorpresa. Y eso que ya las conocía. Mis hijos que ni habían nacido cuando fuimos la primera vez, quedaron realmente impresionados.

Antes les comenté que el horario del barco era flexible y les dije por suerte, porque llegamos tarde y no hubo problema en abordar.
Les cuento otra de las ideas geniales que tienen los que planifican el turismo en Argentina, para llegar al barco hay que bajar bastante por un camino que llega hasta el muelle, lo genial es que cuando están al lado del barco hay que subir unos dos pisos para que les den el salvavidas, una bolsa impermeable y volver a bajar. (????)

No importa, la aventura vale la pena. El barco va hacia la Garganta del Diablo y se mete casi hasta debajo de unos de los más de 200 saltos que forman las cataratas, después vuelve y rodea la Isla San Martín y vuelta a meterse bajo el agua. Dos veces!
Es obvio que se van a mojar partes que ni saben que tienen, así que les aconsejo llevar un poncho impermeable y usar las bolsas que les dan para guardar el calzado y cosas que puedan mojarse.
La excursión cuesta $550, (unos U$S 30), y dura unos 15 ó 20 minutos.

Al terminar el paseo seguimos recorriendo el Circuito Inferior y por una ruta señalizada volvimos a recorrer el camino hasta el punto de partida para ver el Circuito Superior.

Este es más de lo mismo, pero desde arriba, postales, asombro, sorpresa …

Cuando terminamos con este circuito, tenía ganas de volver a la garganta y tuvimos la gran suerte de que estaba por salir el último tren, eran las 16:15.
Para volver, el último tren salía a las 17:30, así que teníamos una hora para caminar los 2200 m ida y vuelta y quedarnos un rato en la garganta.

Y acá hago un paréntesis. Se acuerdan que les dije lo de la unanimidad de ir primero a la garganta, etc, etc. Bueno, les puedo asegurar que a la tarde es diez veces mejor.
Primero porque hay mucha menos gente y se pueden quedar más tiempo solo mirando, sin molestar a los que quieren sacar su foto, después porque la luz de la tarde es más suave y los que disfrutan de sacar fotos lo van a apreciar.
Por supuesto que esto no quita, si quieren o no están seguros del clima, que vayan a la mañana, pero ir a la tarde es un placer.

Y así terminó nuestro día en las cataratas del lado argentino, cansadísimos, pero contentos.

Día 3 – Lado Brasilero

Como el día anterior, nos pasaron a buscar a las 9 y esta vez rumbeamos para el lado brasilero de las cataratas.
En realidad, en un principio pensaba hacer al revés, primero Brasil y después Argentina, pero como había pronóstico de lluvia y el lado brasilero lleva menos tiempo decidimos hacerlo así.

Este lado de las cataratas es bien distinto al argentino, el recorrido es muchísimo más corto y con dos horas les alcanzará cómodamente.

Para llegar desde Argentina deberán cruzar la frontera, así que no olviden sus documentos y libreta de matrimonio o acta de nacimiento si llevan menores.
También tienen distintas tarifas que pueden ver aquí https://tickets.cataratasdoiguacu.com.br/

Una vez llegados al parque, para llegar a las cataratas hay que recorrer 13 km en unos autobuses de dos pisos, con el superior abierto, que los llevará al inicio del recorrido.

En él verán todo lo que caminaron o caminarán en el lado argentino y se podrán acercar hasta el borde de los saltos.
Tiene principalmente dos miradores, el que llega hasta el centro, donde pueden ver de frente la Garganta del Diablo y otro donde se van a acercar mucho a uno de los saltos.
Quedarían dos opciones más, el ascensor panorámico, que no hicimos porque hay mucha cola y la vista desde la terraza, donde también pueden comer algo.
Para este lado también recomendaría hacerlo por la tarde, porque todos los tours van a la mañana y hay bastante gente. Estoy seguro, aunque no lo comprobé, que a la tarde es mucho más tranquilo.

Con respecto a la comida es más o menos lo mismo que del otro lado, calidad regular y precio medio alto.

Una vez hecho este recorrido, salimos del parque y cruzamos para conocer el Parque das Aves, un lugar que me habían recomendado visitar.

Parque das Aves

El Parque das Aves se fundó en 1994 y alberga más de 1300 aves, de las cuales un 50% fueron rescatadas por la policía ambiental de abusos y tráfico ilegal.
El resto, son animales que estaban heridos o debilitados, que los zoológicos no aceptan y que no están aptos para volver a la naturaleza.
Si quieren ampliar esta modesta introducción, les dejo la web para que vean la historia y el trabajo que hacen, además de las tarifas. http://www.parquedasaves.com.br/pt/

El lugar es como el entorno, una selva adaptada para cobijar a los emplumados huéspedes. Al principio me decepcioné porque había grandes jaulones alambrados, pero al ir avanzando por el único sendero se accede a espacios donde las aves y los humanos pueden cohabitar al menos por un rato.
Realmente es una linda experiencia ver a los guacamayos y tucanes volando sobre nuestras cabezas, siempre tomando nuestras precauciones y no abusando de la suerte. No sé si me entienden.
También hay sectores de mariposas, cocodrilos y tortugas y pueden ver pájaros que difícilmente encuentren en otro lugar.
Al finalizar el recorrido, pueden sacarse una foto con un guacamayo muy simpático que se posará en su mano, (y les clavará las garras).
Realmente es un paseo para recomendar.

Shopping Catuaí Palladium

Cuando salimos del parque decidimos conocer unos de los shoppings de Foz de Iguazú, el Catuaí Palladium.
No tiene mucho para destacar y no es barato, así que dimos una vuelta y nos fuimos. Nos podíamos haber ahorrado la visita.
Igualmente no me hagan mucho caso, la verdad es que definitivamente no me gustan los shoppings.

Duty Free Shop

Como “seguíamos” teniendo ganas de hacer alguna compra, antes de cruzar la frontera se puede visitar el Duty Free Shop de Puerto Iguazú.
Este si está bueno, no es como cualquier free shop, tiene estacionamiento y está muy bien ambientado con escenografías de Venecia, del Arco de Triunfo y algunas más.
Con respecto a los precios, son bastante buenos y comparados con el free shop del aeroparque de Buenos Aires por ejemplo, los perfumes costaban menos de la mitad.
Vale la pena hacer una visita si andan con ganas de llevarse un recuerdo.

Día 4 – Vuelta a casa

Y así finalizó nuestra visita a Iguazú, descansamos hasta el mediodía y nos subimos a nuestro avión de Aerolíneas Argentinas que esta vez tardó 1:45 minutos.
Para terminar les dejo unas consideraciones finales.

En Cataratas del Iguazú la naturaleza hizo una obra increíble, con el absolutamente merecido galardón de “Maravilla Natural“.
Todo lo que vean los va a impresionar, no tengo dudas de que es una de las visitas que deben hacer obligatoriamente si visitan Argentina y por supuesto si viven en ella.

Me gustaría que la parte humana acompañe un poco más esta obra. Reconozco que mejoró mucho desde mi visita anterior, cuando las pasarelas estaban rotas y había que pagar un bote para llegar a la Garganta del Diablo, pero este lugar se merece más.
Como argentino me enorgullezco de tener las cataratas en mi país, por eso me molestan esas pequeñas, (o no tanto), mezquindades que contaba antes.

Las cataratas son un increíble destino mundial y todos debemos estar a la altura de esta situación.

 
Translate »
A %d blogueros les gusta esto: