La idea original de esta entrada, era escribir sobre Drapia, en Calabria, Italia, como homenaje a mi abuelo, que como tantos italianos vino a Argentina a principios del siglo XX y murió sin volver a su tierra.
Muchas veces, traté de encontrar datos de la fecha en que vino a Argentina, pero no lo consigo, no sé, quizás vino en un barco ilegal o bajó en otro puerto, pero en Buenos Aires no encuentro nada.
Bueno, así buscando decidí escribir sobre su tierra natal, que conocí en 2015 como cuento en Un día en Calabria. Empecé a investigar y leer un poco. En esa búsqueda, encontré datos históricos que me demostraron que mientras más se aprende, más falta saber.

Drapia y el Mar Tirreno

Doménico o Domingo Colenzio, nació en la Comuna de Drapia, en la ciudad de Caria, en 1882, tuvo ocho hijos, una era mi madre, y cuando yo nací ya tenía casi ochenta años. Murió tres años después, pero como ven, todavía lo recuerdo con cariño.

Drapia, es una comuna de la provincia de Vibo Valentia, formada por las ciudades de Drapia, Caria, Gasponi y Brattiró, con unos 2200 habitantes que, cosa rara, cuando nació mi abuelo eran 3000. Está ubicada en la parte alta de una zona de sierras, en forma de peine, que baja en forma bastante abrupta hasta la playa, donde se encuentra Tropea, sobre el Mar Tirreno, de la que algunos dicen tomó su nombre, pasando por Drapea y luego Drapia.

La historia de Italia y particularmente la del sur, es muy interesante, pero demasiado extensa para contarla con un mínimo de responsabilidad en un blog.
Para el objetivo de este relato,alcanza con contar que originalmente fue habitada por tribus, los enotrios y los italios. Luego en los siglos VI y V a.c., al ser ocupada por los griegos y por su contacto con los italios, llamaron Italia a toda la península.

Los griegos trasmitieron a la región su legendaria cultura, pero fueron conquistados por los brucios, una tribu errante, en el siglo III.
Igualmente les duró poco, porque rápidamente vinieron los romanos y se quedaron con todo. No le fue bien a la población nativa con los romanos, se empobrecieron y se tuvieron que refugiar en el interior, debido a la propagación de la malaria y más adelante con ataques piratas a sus zonas costeras.

Cuando cayó el Imperio Romano de Occidente, la región quedó bajo el gobierno del Imperio Bizantino, que debió soportar la invasión sarracena, para después reconquistarla.

En el siglo XI, los normandos entraron en escena, creando un gobierno que derivó más tarde en la creación del Reino de Sicilia.
Como solía pasar en las monarquías, las peleas por la sucesión de los tronos, producía alianzas y guerras, así fue como los angevinos gobernaron Sicilia y Nápoles, hasta que llegaron los aragoneses y ocuparon la isla.

Así quedó dividido el sur de Italia, en Reino de Sicilia, dominado por los aragoneses y el Reino de Nápoles, gobernado por los angevinos. En el siglo XV, Alfonso V de Aragón, conquistó Nápoles, los angevinos fueron derrotados definitivamente y se unificaron los reinos de Sicilia y Nápoles.
Después de las guerra de sucesión española en el siglo XVIII, los austríacos gobernaron la región, hasta que Carlos de Borbón consiguió recuperarla.
Cuando muere el rey de España, Fernando VI, Carlos ocupa su lugar y deja el gobierno de Sicilia-Nápoles a su hijo Fernando IV de Nápoles,(aunque en Sicilia era III), con solo ocho años de edad, en 1759.
Se casó nueve años después con María Carolina de Austria, que era hermana de María Antonieta, reina de Francia y que se ocupó activamente del gobierno y de reprimir las ideas republicanas.

Esta represión, se convirtió en persecución, después de la Revolución Francesa.
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Napoleón Bonaparte

En 1798, Napoleón Bonaparte, invadió Italia, ocupando hasta Roma. Fernando refugiado en Sicilia, llamó a defender el reino y trató de resistirse, pero en 1805, Napoleón conquistó Nápoles, terminando con la Dinastía Borbón y dejando como gobernante a su hermano José.
Más adelante, José Bonaparte se fue a gobernar España, dejando a cargo al francés Joaquín Murat, durante cuyo gobierno fue creada la Comuna de Drapia, en 1811.
Fernando volvió a Sicilia y transformó la isla en un protectorado de Gran Bretaña, por el que pagó con la entrega de la isla de Malta.
En 1815, después de veinte años de guerras y con Napoleón derrotado, se reunió el Congreso de Viena, que restableció las fronteras de Europa y devolvió las tierras a sus monarcas originales.
Así, Fernando volvió a su reino y unificó el Reino de Nápoles y de Sicilia, en el Reino de las dos Sicilias, gobernando con el nombre de Fernando I.

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Mapa del Reino de las dos Sicilias

El reino gobernado por Fernando I, continuado por su hijo Francisco I y por su nieto, Fernando II, realizó acuerdos comerciales con las potencias europeas, potenció las fuerzas armadas, construyó caminos y vías de ferrocarril, envió a los mendigos a aprender un oficio, saneó la economia y abolió el feudalismo en Sicilia.
Ya en 1848, con revoluciones en toda Europa, Fernando II, les concede una constitución, convirtiéndose el Reino de las dos Sicilias, en el primer estado italiano constitucional.

Igualmente a los revolucionarios no les alcanzó, sobre todo a los sicilianos, porque en realidad querían terminar con la monarquía y tener una república.
Los sicilianos, más que un gobierno republicano, lo que querían era ser independientes de Nápoles, hasta el punto de ofrecer la corona a los piamonteses y como la rechazaron, pretendieron independizarse como protectorado inglés.

Debido a estas revueltas, fue que Giuseppe Garibaldi, con la “Expedición de los 1000“, desembarcó en 1860 en Sicilia, conquistó Palermo, penetrando luego en el continente, logró conquistar el reino y expulsar a los borbones, con la ayuda de los piamonteses. Después de un año de lucha, Francisco II, hijo de Fernando II, se refugió en los territorios papales de Terracina.

El 17 de marzo de 1861, se proclamó el Reino de Italia..
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Terremoto en Sicilia y Calabria de 1908

Después de la unificación, los fondos del Reino de las dos Sicilias, que era el más rico de Italia, fueron distribuidos en toda la república. Se aumentaron los impuestos y los recursos fueron principalmente para el norte, provocando pobreza y desempleo al sur.

Debido a estos problemas y a devastadores terremotos de 1905 y 1908, la población del sur tuvo que emigrar, principalmente a Estados Unidos y América del Sur.
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Mis abuelos calabreses, él de Caria y ella de Tropea

Y así fue, como mi abuelo y otros miles de calabreses, llegaron a Argentina.
Gente de campo, que sin embargo en su mayoría, se quedó viviendo en la ciudad, con oficios tales como albañiles, plomeros, carpinteros o lo que fuera, trasmitiendo su cultura y sus costumbres, que hoy junto con la de los inmigrantes españoles, son las raíces de la idiosincracia argentina.

Un cariñoso recuerdo para ellos!
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