Corría el año 2010, cuando mi hija hizo su viaje de egresados de 7º grado a Villa Carlos Paz, en la Provincia de Córdoba.
Este viaje, ahora tradicional en Argentina, se hace normalmente entre octubre y noviembre y dura una semana.

Sería un relato interesante si lo contara ella o alguno de sus compañeros; pero lo voy a contar desde otro punto de vista, el de padre acompañante.
El viaje de egresados a los doce o trece años, es uno de los primeros hechos importantes que comparten los chicos, viajando solos, alejándose de sus queridos progenitores y de sus hermanos, asumiendo responsabilidades, aportando ideas, tomando decisiones y pensando como un equipo.
Bueno, debería ser así, pero ellos no hacen nada, con suerte venden alguna torta y hacen la bandera con sus nombres. Así que, los padres terminamos haciendo todo; vemos alejar a nuestros hijos, aportamos ideas, tomamos decisiones, etc., etc.

Villa Carlos Paz y el Lago San Roque

La verdad no es tan así, muchos padres, por no decir la mayoría, están demasiado “ocupados” para ayudar a los chicos y quedan pocos para hacer mucho.
Esto tampoco es la verdad absoluta, en esta experiencia entendí que muchos de los que organizan algo grupal, lo hacen solo para hacer lo que ellos quieren y como quieren.

Bueno, vamos a lo más complicado, la organización. Siempre digo que organizar es lo más importante de un viaje, aunque en este caso no debería ser tan complicado, lo único que hay que hacer es contratar una empresa y que se encargue de todo.
Dije “debería”, ¿no? Elegir una empresa, ya puede producir los primeros roces. ¿Por qué? Porque el padre que la recomienda, normalmente pretende que sea esa y no otra. También pasa con las reuniones, con la fiesta, etc.
El primer día, ya escuché cosas como: “si no vamos con tal empresa, mi hija no viaja”.

Hay varias empresas que se dedican a este rubro y la elección dependerá de varias cosas.

A la que yo le doy más importancia, es a las referencias, ya sea de otros grupos que hayan viajado o las que puedan encontrar en la web.

“Nuestro” colegio, hacía varios años que usaba los servicios de Serrano Turismo Recreativo, (más adelante les comentaré mi opinión). Lo segundo es el costo total del viaje, que se puede dividir en el precio propiamente dicho, la comida, las excursiones y las salidas incluidas.

En nuestro caso, teníamos un parque de diversiones, una disco, un día de campo, toboganes de agua, salida de compras, fiesta de disfraces, día de pileta con espectáculo nocturno y la fiesta de despedida.
Otro ítem a considerar, es la cantidad de “liberados” que les dan. Los liberados son pasajeros que viajan gratis, dependiendo de la cantidad de pasajeros que pagan. Estos pasajes gratis, se usan para los padres acompañantes, para algún chico que no tenga recursos o lo que puedan negociar. En la empresa que les mencioné, daban un liberado, cada cuatro que pagaban.

Por supuesto, también es importante el alojamiento, nosotros fuimos a un hotel que usaba la empresa en forma exclusiva, con un parque muy grande, pileta y cancha de fútbol.

Las habitaciones eran cómodas y la ocupaban grupos de tres o cuatro chicos.

La comida era tipo buffet, o sea que cada uno se servía de una mesa común con bastante variedad de platos.
Otro punto muy importante son los micros. Serrano utiliza micros de un solo piso y son cómodos. Un dato útil, es que se puede llamar a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, (CNRT), y pedir que controlen al chofer e inspeccionen el micro antes de salir.
Conozco el caso de un chofer que había tomado y salió corriendo cuando llegó el inspector.

Por último, quiero aconsejarles algo. Por seguros que estén de la empresa que van a elegir, llamen a otras y negocien con cada una. Difícilmente sean más de dos o tres y les servirá saber que les ofrecen para poder negociar con la elegida. Hay muchas cosas para negociar, desde el precio y la forma de pago, pasando por la cantidad de liberados o el agregado o cambio de las salidas y excursiones. Mucho de lo que logren, dependerá de la cantidad de chicos que viajen, a mayor cantidad, mayor poder de negociación.

Bueno, ahora sí les cuento el viaje. Ya comenté que fui como padre acompañante y creo que no van a encontrar muchos que además de acompañar a sus hijos, se les ocurra contar como les fue.

Arrancamos mal, todavía estoy esperando el remise que tenía que venir a buscarnos a la cinco de la mañana, así que tuvimos que conseguir un taxi a esa hora para llegar al colegio.

El viaje en sí, desde Buenos Aires a Carlos Paz, es prácticamente todo por autopista, se llega en unas nueve o diez horas, con una parada para comer.
Salimos temprano, a eso de las seis de la mañana, pasamos a buscar a chicos de otro colegio, porque nuestro grupo no llenaba el micro, y partimos a nuestro destino.
Sería mentir, decir que no hubo conflictos entre los dos grupos. Cuando paramos a comer querían agarrarse a golpes, por suerte se arregló con algunas palabras de los mayores y los coordinadores.

Llegamos al Parque Hotel, nos presentaron a los demás coordinadores, (con nosotros viajaron dos), nos asignaron las habitaciones y nos fuimos a descansar.
Mentira, nos bañamos, comimos y al parque de diversiones, sin prisa pero sin pausa. Terminamos yendo a dormir a la una y media de la mañana, día largo si los hay.
Si el día fue largo, no les cuento la noche, me mandaron a dormir con dos coordinadores, uno de ellos ya debe haber muerto, porque no se puede roncar así y seguir vivo. Un castigo, a las siete ya estaba levantado. Por supuesto me quejé y quería matar a alguien, pero se solucionó con algunas palabras de los mayores y los coordinadores :)

El segundo día, fuimos a un lugar donde hicimos varias competencias siguiendo la pista de un tesoro, después al río y a la noche a la disco.

El tercero, toboganes de agua, juegos en el parque del hotel y salida de compras. Como atención a los sufridos padres, nos llevaron al casino un rato.

El cuarto, tuvimos día de campo, anduvimos a caballo, los chicos se bañaron en barro, comimos asado, mi hija perdió las zapatillas y a la noche, fiesta de disfraces.
El quinto día fuimos a un lugar, donde disfrutamos las piletas y después hubo un espectáculo de piratas y otras hierbas.

Finalmente, el día antes de volver, subimos al Cerro de la Cruz, donde ya algún padre abandonó y prefirió disfrutar la vista desde abajo. A la noche, tuvimos la emotiva fiesta de despedida.

Y bueno, llegó el día de volver, despedirse de todos y guardar el recuerdo para siempre.

Les dije antes, que iba a dar mi opinión de la empresa Serrano Turismo Recreativo. Realmente se portaron de manera excelente, fueron muy responsables y cumplieron con todo. Los coordinadores se quedaban hasta las cuatro de la madrugada en los pasillos y a las ocho nos despertaban.

El micro fue bueno, la comida también, las salidas, en fin, todo. Realmente la recomiendo.

Por último, quiero contar que aprendí bastante de los chicos en esa semana. A pesar de querer pelearse al principio, terminaron a los abrazos y funcionando como un solo grupo. Esto me hizo reflexionar que si se buscan los puntos en común, en lugar de los que nos separan, se puede lograr vivir en paz.

 
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