Este relato habla de un lugar que conocí en mi enésimo viaje a la Patagonia argentina, un lugar que además de ser bonito, me dejo sensaciones que me harán volver con seguridad. Ese lugar es Trevelin, en galés «El Pueblo del Molino». Trevelin, ni Trévelin, ni Trevelín, no se olviden 🙂
En tiempos de Coronavirus no da para viajes, pero al menos podemos recordarlos mientras nos quedamos en casa. En esta entrada, les voy a contar sobre la última etapa de mi viaje a la Patagonia Argentina, donde después de visitar Trevelin, nos fuimos hasta un lugar que nos sorprendió por su crecimiento, la Ciudad de Lago Puelo.
Este verano de 2018 pude comprobar que la Patagonia es increíble a ambos lados de la Cordillera de los Andes. Por primera vez, exceptuando alguna escala en el aeropuerto de Santiago, nos decidimos a conocer algo del país vecino y empezamos con Puerto Varas y la muy cercana Frutillar. Dos ciudades muy distintas pero con un mismo marco natural, el Lago Llanquihue y el omnipresente Volcán Osorno.
Siguiendo con el relato de mi viaje a Chile en febrero de 2018, cuando dejamos Puerto Varas volvimos a nuestro lado de la Cordillera de los Andes. Más específicamente a San Martín de los Andes. San Martín de los Andes es una ciudad que nos encanta, muy pintoresca, con mucho para hacer y visitar y muy bonita en sí misma. Además está rodeada de paisajes increíbles y una infinidad de circuitos para recorrer y admirar.
Villa Pehuenia es un lugar distinto de la Patagonia norte, no se parece a la selva valdiviana de Bariloche y San Martín de los Andes, ni a la estepa de Esquel o el norte de Junín de los Andes. Es muy particular y por eso vale la pena conocerla.