Micky Fiscina en Londres

Micky Fiscina en Londres

Inaugurando las historias de viajeros colaboradores, Micky Fiscina, Guía y Conductor Team, nos deja una divertida anécdota de uno de sus viajes a Londres.

Para seguirlo en Twitter @MickyFiscina
Aquí su relato, gracias Micky

Micky Fiscina y su grupo

Micky con uno de sus grupos

Como Guia y Team Conductor, me ha tocado recorrer varios países y lugares trabajando con grupos, no de vacaciones. Uno de ellos es Londres.

Londres es una ciudad que desde que la vi me encantó, las calles, la historia, la magia.
Tanto, que si no me toca en algún circuito por Europa, cuando estoy en París, la ofrezco como excursión opcional, aprovechando que el tren tarda solo 2:30 hs.

En uno de mis viajes a París, con grupos de la Alianza Francesa, fui con cuarenta pasajeros a un Full Day en Londres.

El City Tour londinense no tiene muchos secretos, ya que al ir por solo un día hay que aprovecharlo al máximo.
De esta manera, bajamos del tren en la Estación Waterloo, a dos cuadras del Ojo de Londres, (ahora cambió y no llega más a esa estación), cruzamos el Westminster Bridge, tomamos las fotos de rigor en el Big Ben, visitamos la Abadía de Westminster y ahi tomamos el Bus Turístico, haciendo un recorrido con algunas paradas típicas en el Puente de Londres, en la Torre de Londres y sobre todo algo que a la gente le fascina, que es ir a la Catedral de Saint Paul, (donde se casó Lady Di), terminando en Piccaddilly Circus.

Puente de Westminster

Luego de recorrer los principales sitios de la zona, los llevé a un shopping, sobre todo para que puedan usar los sanitarios. Pero claro, ir con un grupo donde de los cuarenta, treinta son mujeres y llevarlas a un shoping es un riesgo, pero por el “city” que les armo no me queda otra opción.

Al terminar la visita, los reuní en la salida, los conté y los llevé a un bar – restaurant, a unas siete cuadras, donde además de comidas inglesas hay también otras opciones, porque a veces en eun grupo no a todos les gustan los platos típicos.

Justo al llegar al restaurant, cae uno de esos típicos chaparrones de Londres en otoño, garúa, garúa y no para más, así que nos refugiamos y la mayoría aprovechamos a tomar una rica sopa inglesa.
Así, entre anécdotas, risas, impresiones de lo que estaban viendo, recorro las mesas para ver como estaban y prepararlos para ir al cierre del paseo en el Palacio de Buckingham para el cambio de guardia y cerrar el dia antes del regreso a París.

En el recorrido por las mesas me doy cuenta de que me faltaba una pasajera!!!

Una de las cosas que tengo es una muy buena memoria visual, quizás a veces no recuerde el nombre de algún pasajero, pero sé con quien va, donde se sienta, la pareja, etc., etc. Y vi que me faltaba Luisa, una señora de 80 años que venia de San Francisco sola, y aunque se había acoplado bien con el grupo, no tenía amigas que pudieran extrañar su ausencia.
Pregunté a las mujeres y me dijeron está en el baño, pero me doy cuenta que en realidad nunca había llegado al restaurante, porque habían ocupado 39 lugares…

El corazón casi se me sale, desde la salida del shoping hasta esa hora, habían pasado 2:30 hs. Donde estaba esa mujer???
Además, no hablaba ni una palabra de inglés, estaba sola, tenia 80 años, y diluviaba, todo mal …

Así que, demostrando la mayor tranquilidad, llevé al grupo al palacio que estaba cerca, les dije que me esperaran allí hasta las 18 hs, y que si no llegaba que fueran a Waterloo, para regresar a París, ya que yo no me iba a mover de Londres sin Luisa.

Esto ocurrió en el año 2006, así que el único que había viajado con teléfono celular era yo, o sea comunicación nula.
Me subí a un taxi y empecé a recorrer las calles despacio, rehaciendo el camino desde el shopping hasta el restaurante, donde la había contado por última vez.

 

Palacio de Buckingham

Y allí estaba, cual Penélope en el andén, parada con su paraguas, llorando en la puerta del shopping…
Cuando me vio, me abrazó y se disculpaba. Yo sinceramente no sabía que decirle…

Ella se disculpaba porque cuando salíamos, se le ocurrió ir a una chocolatería del shopping, donde algunas mujeres habían comprado y como ella no la había visto, volvió sin avisar. Pero claro, después no supo por donde íbamos.
Por suerte, a pesar del tiempo transcurrido, nunca se movió del lugar.

Finalmente llegamos al palacio, la gente se alegró de verla y hasta paró de llover y salió el sol.
Regresamos a Paris y tuvimos motivos para seguir festejando.

Esta fue la única vez, en mis 17 años de guía, que olvido o extravío un pasajero!!!

Con Luisa tuvimos contacto, hasta hace unos cinco años cuando falleció, y recordábamos siempre esta anécdota.
Volví un par de veces más a Londres, pero nunca voy a olvidar este viaje en particular, incluso cuando paso por la esquina del shopping, aún la veo a Luisa, esperándome con su paraguas bajo la lluvia.

Micky Fiscina

 

Tres semanas en Europa – 1ra. Parte – Tres días en Londres

Tres semanas en Europa – 1ra. Parte – Tres días en Londres

Separados por 10000 km, 12 hs de vuelo y varios miles de billetes, cruzar el Atlántico hacia el viejo continente, no es tan fácil para un argentino medio, pero lo logramos y les quiero contar nuestras experiencias.
Esta es la primera parte, de una serie de relatos sobre mi primer viaje a Europa desde Argentina, con mi mujer y mis dos hijos de 10 y 17 años.

Estuvimos en muchos lugares, muy distintos unos de otros, así que no voy a hacer comparaciones, primero porque son diferentes y difíciles de comparar y segundo porque la opinión puede variar según las circunstancias, de donde vengan, que les gusta, con quien vayan, el clima, el presupuesto, etc, etc.

El viaje lo hicimos en la primavera europea, un acierto sin duda, porque el clima fue muy bueno  y no había tantos turistas como en verano, una ventaja importante porque igualmente tuvimos esperas largas en algunas atracciones.

Como resumen, les cuento que el recorrido fue, Londres, Roma, Calabria, Florencia, Venecia, París, Barcelona, Galicia y Madrid.

Londres

Hoy voy a empezar por Londres, nuestra primera parada y el debut en tierras europeas

Llegamos al aeropuerto de Gatwick, después de 16 hs de viaje en Air Europa,  que no es precisamente la aerolínea más cómoda para un viaje tan largo, haciendo una escala en Madrid.
Les cuento, para los que se asustan con las 16 hs, que en realidad, desde que salimos de nuestra casa, contando traslados a y desde los aeropuertos, las horas previas al despegue, la escala y el retiro de equipajes, migraciones, etc., realmente llegamos al hotel después de 23 hs.

Desde Gatwick, viajamos a Londres con el tren Gatwick Express, que sale cada 15 minutos y tarda unos 35 en llegar a Victoria, para los cuatro nos costó casi £70, ida y vuelta, reservando por internet. Un placer, parece que flota en el aire.

En esta estación, compramos tarjetas de transporte Oyster Pay as You Go, que cuestan £5 y se cargan con la cantidad que quieran, sirven para el metro y los autobuses.
Vale aclarar, que con estas tarjetas los viajes cuestan menos de la mitad que comprándolos individualmente y además tienen un tope diario, a partir del cual ya no se paga más, no importa cuantos viajes hagan.
Este tope es de unas £7 u £8 aproximadamente, por lo que cargamos las tarjetas con £20 cada una y nos alcanzó justo.

Estación Victoria
Estación Victoria

Es importante saber que cuando se van de Londres, las pueden devolver y les dan las £5 del costo de la tarjeta, más lo que hayan cargado y no usaron. Hay que comprar una tarjeta por persona y los menores de 11 años viajan gratis.

Desde Victoria, tomamos el metro hasta Hammersmith, un barrio muy bonito al oeste de la ciudad, llegamos en unos 20 minutos y caminamos hasta nuestro hotel, el Adria.

El Adria Hotel, merece un párrafo aparte. Lo reservamos por Hoteles.com y la experiencia fue muy buena, la habitación cuádruple muy cómoda, con ventana a la calle jardín por medio, muy limpio y además bien ubicado, con varias líneas de metro en unos 400m.
Ah, un agregado extra, el recepcionista que nos atendió era de Barcelona.

Hammersmith
Hammersmith
Hammersmith
Barrio de Hammersmith

Ya que hablé de metro, no puedo dejar de mencionar el orden y la organización del transporte londinense.

Hay muchísimas líneas, identificadas con nombre y color, algunas pasan por la misma estación, pero está tan bien señalizado, que es imposible perderse. Hasta los caños del interior del vagón, van pintados del color de la línea.

El autobús también es digno de mención. En las paradas, además del recorrido que hacen los que paran allí, hay un listado de destinos ordenados alfabéticamente, con el número de bus que llega a cada lugar. Cuando encuentran el número de autobús que buscan, miran en otro pequeño mapa, donde les dice la ubicación de las paradas cercanas, indicadas con una letra. Solo queda caminar unos metros, esperar unos minutos y listo.
En el autobús, una pantalla avisa la parada en la que están y la siguiente, igual que el metro.

Londres
Hyde Park
Hyde Park
Arco de Wellington
Arco de Wellington

Bueno, ahora sí, empezamos con las actividades . . .

Como íbamos a estar poco tiempo en cada lugar, previo al viaje hice una guía de lo que queríamos y podíamos ver en el tiempo con que contábamos.
Resultó muy útil, porque apenas llegábamos a una ciudad, sabíamos cuales eran las actividades diarias y como llegar hasta ellas.

 

1er. día – Buckingham, Trafalgar Square, Picadilly Circus, Soho

 

El día de llegada, nos quedaba la tarde para recorrer y empezamos por el Palacio de Buckingham, residencia oficial de la familia real británica en Londres, desde 1837. Lo vimos desde afuera, porque hay pocas fechas en las que se puede entrar.

Londres
El Palacio de Buckingham desde The Mall
Palacio de Buckingham
Victoria Memorial
Victoria Memorial
Victoria Memorial

Seguimos caminando por The Mall, la avenida entre el Green Park y el Saint James’s Park, hastaTrafalgar Square, la plaza recordatoria de la batalla naval contra España en 1805. En el centro, está la columna con la estatua del Almirante Nelson, jefe de la escuadra británica, fallecido en la lucha.

Trafalgar Square
Trafalgar Square

Pasando por Leicester Square, con la estatua de Shakespeare, seguimos hasta Picadilly Circus. Con sus carteles luminosos es el “Time Square” de Londres.

Leicester Square
Shakespeare en Leicester Square
Picadilly Circus
Picadilly Circus
Picadilly Circus

Después de ver un espectáculo callejero, nos internamos en el Soho, con sus bares llenos en el “happy hour” del atardecer, es un barrio muy pintoresco para recorrer.
Finalmente, caminamos un poco por Regent’s Street, una de las avenidas más importantes con sus tiendas de marcas famosas, antes de cenar y volver al hotel.

Soho de Londres
Soho de Londres
Soho de Londres
Londres
Disfrutando el “Happy Hour” en The Soho
Regent Street
Regent’s Street

2do. día – Westminster, Torre de Londres, Tower Bridge, Abbey Road, Saint Paul

El segundo día, arrancamos temprano y fuimos hasta Westminster, cruzamos el puente sobre el Támesis y subimos al London Eye, la noria que da una vuelta en aproximadamente media hora y nos deja ver Londres desde arriba, cosa que no es muy impresionante, porque salvo en la City financiera, no hay grandes edificios, excepto algunas cúpulas de iglesias.

La entrada la compramos online, (no la incluye London Pass), aunque a las 9 de la mañana de ese día, casi no había gente. Por esto me arrepentí bastante de comprar el Fast Track, que cuesta unas £7 más que la entrada standard. Igual estoy seguro de que si no lo compraba habría tres cuadras de cola.

Si vale la pena subir? Yo creo que sí. Si volvería? Yo creo que no. Con una vez es suficiente.

Puente de Westminster
El Puente de Westminster
London Eye
El Palacio de Westminster desde el London Eye

Después del London Eye, fuimos al Simulador 4D, que está incluido en la entrada.  Es un paseo virtual sobre Londres bastante interesante.

Cuando terminamos, volvimos a cruzar el puente para ver el Parlamento, el Big Ben y la Abadía de Westminster.
Todo el mundo vio miles de imágenes de estos edificios, pero ver de cerca el trabajo y los detalles que tienen es impagable.
Un comentario, en realidad la torre del reloj no es el Big Ben, ese es el nombre de una campana enorme que hay dentro de la torre.

Abadía de Westminster
Abadía de Westminster
Big Ben
Detalles de la torre del Big Ben

La Abadía de Westminster, de casi mil años de antigüedad, es elegida para la coronación de los reyes y también están sus tumbas y las de otros personajes importantes de Inglaterra. Lamentablemente, no pudimos entrar porque el Viernes Santo está cerrada y al día siguiente, había una fila demasiado larga para nuestro corto tiempo.
Terminada la sesión fotográfica, caminamos hasta el muelle que está muy cerca y subimos a un barco que recorre el Támesis.

Llegamos hasta el Tower Bridge, pasando por el Waterloo, el Millenium y el London, por citar los más conocidos, y bajamos para recorrer la Torre de Londres, la antigua prisión, donde se encarcelaba y torturaba a los que supuestamente habían ofendido al rey. Un paseo interesante, de cerca de hora y media, entre armaduras y estrechas escaleras de piedra.

Londres
La “city” de Londres, el sector financiero, moderno y contrastante con el resto
Tower Bridge
Camino al Tower Bridge navegando el Támesis
Torre de Londres
La Torre de Londres
Torre de Londres
Armaduras en la Torre
Tower Bridge
Tower Bridge desde la Torre de Londres

Desde la Torre, bordeamos el río para ver el London Bridge, que fue el primer puente de la ciudad, construido por los romanos hace dos mil años, el actual se inauguró en 1973.

Después del almuerzo, tuvimos un percance que nos hizo volver al hotel y alterar el itinerario original, así que decidimos ir hasta la famosa Abbey Road, vimos los estudios donde grababan Los Beatles y el cruce de la tapa del disco.

Es increíble que tantos años después, la gente se siga sacando fotos ahí y además, que los autos paren para dejarte sacarlas.

Abbey Road
Desconocidos cruzando Abbey Road

Mojándonos un poco, (y bueno, es Londres), nos fuimos a King’s Cross, la estación desde donde Harry Potter toma el Expreso de Howarts en la plataforma 9 y 3/4., muy moderna y con poco rastro de lo que se ve en las películas.

Sin embargo, hay un sector, lejos de las verdaderas plataformas, donde pegaron medio carro a la pared y la gente se saca fotos, simulando entrar a la plataforma no apta para “muggles”.
Atención, si quieren tener una foto decente hay que hacer la cola y pagarla, sino pueden conformarse como yo, con tomarla a algún desconocido con dinero y paciencia.

Al lado de King’s Cross está la Estación Internacional de Saint Pancras, un edificio realmente admirable por su arquitectura.

Estación Saint Pancras
Saint Pancras International Station
Estación Kings Cross
La moderna King’s Cross
Estación Kings Cross
Entrando a la Plataforma 9 y 3/4
Támesis
El Tower Bridge al anochecer
Catedral de Saint Paul
Llegando a la Catedral de Saint Paul

3er. día – Portobello Road, Regent’s Park, Museo Británico

Nuestro tercer y último día completo en Londres fue de lo más variado.
Empezamos temprano en Portobello Road, el mercado callejero de Notting Hill, donde entre frutas, verduras y antigüedades, encontré las mejores donas o rosquillas que comí en mi vida, buenísimas!

Portobello Road
Portobello Road
Portobello Road
Notting Hill
Mercado de Portobello Road en Notting Hill

Abandonando Notting Hill y frustrada la visita a la abadía por la fila, fuimos a conocer el Regent’s Park, uno de los enormes y excelentemente cuidados parques de Londres. Verdaderos pulmones de la ciudad, totalmente aislados del ruido.

Regents Park
Regents Park
Regent’s Park

Concluido el paseo, seguimos con un poco de cultura  y terminamos en el Museo Británico.

Realmente impresionante, tienen de todo y de todos los lugares que se les ocurran.
Se nota que hicieron muchos amigos en sus excursiones por el mundo, porque consiguieron que les regalaran objetos únicos de la historia mundial.(???)

Entre momias, piedras con jeroglíficos y columnas griegas, la visita fue muy interesante. Realmente merece una mirada un poco más profunda que la que pudimos dedicarle.

Museo Británico
Museo Británico
Un paseo por el Museo Británico

Finalmente, mi opinión sobre Londres para quien le interese.

Es una ciudad muy armónica, extremadamente ordenada y cuidada, baja y con pocos centros monumentales, pero muy importantes e icónicos, excelentes medios de transporte y que se disfruta por donde sea que anden. Una ciudad para vivirla, (y pagarla), definitivamente.

Y así terminaron nuestros tres días en Londres, ya que al día siguiente desayunamos y nos fuimos al aeropuerto, para viajar a nuestro segundo destino, la eterna Roma!

Tres semanas en Europa – 2da. Parte – Tres días en Roma

Tres semanas en Europa – 2da. Parte – Tres días en Roma

Esta, es la segunda parte del relato de mi primer viaje a Europa con mi familia, ahora en Roma, la Ciudad Eterna
El relato anterior, de los tres días que pasamos en Londres, lo pueden leer en Tres semanas en Europa – 1ra. Parte – Tres días en Londres.

Siguiendo con el relato, dejamos el Adria Hotel, por la mañana, tomamos el metro en Hammersmith y llegamos a la Estación Victoria, desde donde sale el Gatwick Express, el tren que nos llevaba al aeropuerto.

Volando con Easyjet, también reservado en su propia web y con las tarjetas de embarque impresas previamente, después de dos horas y media, llegamos al Aeropuerto de Fiumicino.
Debo decir que fue muy puntual, pero bastante incómodo como todo vuelo “low cost”, te llevan y nada más, pero fue suficiente.

Roma
Luperca, Rómulo y Remo

Como habíamos alquilado un departamento por Airbnb, (una web de alojamientos muy recomendable), teníamos que llegar a la Estación Termini, a unos 400 m de nuestro destino.
Para esto había varias opciones y realmente no estaba decidido por ninguna, al momento del aterrizaje.

Una de las opciones es el tren Leonardo Express, que cuesta unos € 14, por persona y los menores de 12 años no pagan. Este tren sale cada 30 minutos y tarda el mismo tiempo en llegar a Termini.
Otra opción era el bus de Terravisión, que es muy promocionado y cuesta € 4.
Por precio no hay dudas de cual elegir, pero el bus tarda 55 minutos y leí en varios foros que no tiene buena reputación.
También hay otros trenes, pero paran en otras estaciones, como Ostiense o Tiburtina y varias líneas de buses que euro más o euro menos, nos llevaban a Termini.
Por suerte, se resolvió todo muy fácilmente, porque en el avión estuve charlando con un italiano muy agradable, Gianluca, que nos recomendó la empresa de buses T.A.M. que nos costó € 5, llegó en unos 50 minutos y viajamos muy bien.
Cuando llegamos, nos despedimos de nuestro amigo, que nos aconsejó tuviéramos cuidado con nuestras cosas cerca de la estación.
Así, caminando bajo una leve llovizna, llegamos a nuestro alojamiento.

 

1er. día – Piazza Venezia, Altare della Patria, Trastevere

 

Después de acomodarnos y siguiendo el itinerario de mi guía, (de la que hablé en la entrada anterior), nos fuimos a visitar el Trastevere, un barrio del otro lado del río Tíber, (Tevere), donde hay calles muy pintorescas y muchos bares y restaurantes, lindo para recorrer de noche o de día.

 

Trastevere
Piazza di Santa María in Trastevere
Río Tíber
La noche en el Río Tíber

Para llegar, debíamos tomar el autobús N8, un autobús nocturno, que empieza a funcionar casi a medianoche. Si no preguntábamos, todavía lo estaríamos esperando.
Así que tuvimos que tomar otro, haciendo escala en Piazza Venezia y de paso vimos el Monumento a Vittorio Emanuele II, un edificio muy imponente, llamado también Altar de la Patria y que recuerda al primer rey de Italia unificada.

Dicen que todos los caminos conducen a Roma, yo diría que todos los caminos de Roma, llevan a Piazza Venezia.

Ahí conseguimos un tranvía que nos llevó al otro lado del río, donde comimos muy bien, pizza y pasta obviamente.

Para terminar nuestra agotadora jornada, tomamos otro autobús y nos fuimos a descansar, ya que el día siguiente iba a ser bastante movido.

Roma
Monumento a Vittorio Emanuele II

Antes de seguir con el segundo día, quiero contarles algunas cosas del transporte en Roma.
Aquí no es tan útil el metro, como en otras grandes ciudades, porque solo hay dos líneas, A y B, que forman una “X”, cruzándose en Termini, así que usamos mucho más el bus.
Los billetes, que sirven para metro y bus, se compran en las estaciones o en los Tabacchi, o sea en los kioscos.
Lo más importante es pagar y validar los boletos, aunque crean que nadie paga. Esto es porque en las paradas, la gente sube por cualquier puerta y no se ve a casi nadie pasar el billete por la máquina, pero parece que no es así, que los romanos tienen pases mensuales que no es necesario validar.
Les comento esto porque la multa, si los agarra un inspector es de € 50 para pago inmediato y € 100 si no. Cómo hacen para cobrarlo después no tengo idea.

 

 

2do. día – Coliseo, Campo dei Fiori, Piazza Navona, Fontana di Trevi

El segundo día empezó bien temprano, camino al Coliseo. Aquí también habíamos comprado las entradas por internet, así que no tuvimos que esperar tanto.

Qué decir del Coliseo que no se haya dicho, no?

Coliseo
El Coliseo romano
Coliseo
Los viejos pasajes bajo la arena
Arco de Constantino
Arco de Constantino

Terminado en el año 80 DC, por el emperador Tito, se convirtió en el mayor anfiteatro romano, donde el pueblo era entretenido y distraído con sangrientos espectáculos, mientras los poderosos se quedaban con todo. Como ven, no cambió mucho la historia.

La entrada al Coliseo cuesta € 14, más € 2 por reservar online. Incluye la entrada al Monte Palatino y al Foro Romano y es válido por dos días. Los menores de 18 años no pagan.
Realmente un lugar imponente, si consiguen entender que están en un lugar con casi dos mil años de antigüedad y lo imaginan lleno de gente, con los gladiadores luchando y el emperador subiendo o bajando el pulgar, lograran valorarlo en toda su dimensión.

La visita duró una hora aproximadamente y pudimos subir hasta la parte más alta y ver los túneles y pasajes por donde pasaban hombres y bestias para combatir en la ahora inexistente arena.

Terminada la visita fuimos al Monte Palatino, una de las siete colinas de Roma, un lugar que estuvo habitado desde hace 3000 años. Se llega, después de pasar junto al Arco de Constantino, por la Via de San Gregorio.

Monte Palatino
Circo Massimo en el Monte Palatino
Foro Romano
Restos del antiguo imperio

Seguimos andando y muy cerca del Foro, llegamos a la Plaza del Campidoglio, (Capitolio).
Esta fue la primera plaza moderna de Roma, encargada a Miguel Angel por el Papa Pablo III, en 1536.
En el centro, la estatua de Marco Aurelio, está rodeada del edificio de la Comuna de Roma y de los Museos Capitolinos.

Plaza del Campidoglio
Plaza del Campidoglio
La Piazza del Campidoglio y la estatua de Marco Aurelio

Bajando la gran escalinata de la plaza, se llega …. a Plaza Venecia, obviamente.

Frente a la plaza, encontramos el Museo delle Cere, y recordando a Madame Tussaud, nos tentó a entrar.
La entrada costó € 9 y realmente fue bastante mediocre. Muy corto el recorrido y los personajes no muy bien representados. No se los recomiendo.

Desde acá, caminamos poco más de un kilómetro por las estrechas y zigzagueantes calles romanas, hasta llegar a Campo dei Fiori, una plaza donde se monta un mercado desde 1869.
Un lugar muy animado, donde se pueden comprar alimentos, pinturas y por supuesto flores. Casi lo marcaría como imperdible.

Roma
Roma
Roma
Roma
Paseando por las callejuelas romanas
Campo dei Fiori
Campo dei Fiori
Campo dei Fiori
Mercado de Campo dei Fiori, imperdible!

Después de almorzar, caminamos hasta la cercana Piazza Navona.
El mayor atractivo de la plaza son las tres fuentes construidas bajo el mandato de
Gregorio XIII, las fuentes de los Cuatro Ríos, del Moro y de Neptuno.
Las cuatro estatuas de la Fontana dei Quattro Fiumi, diseñada por Gian Lorenzo Bernini, representan a los ríos más importantes de la época, el Nilo, el Danubio, el Ganges y el Río de la Plata.

Frente a esta fuente, está la Iglesia de Santa Inés en Agonía, obra de Francesco Borromini, eterno rival de Bernini.

Piazza Navona
Piazza Navona, una de las más lindas de la ciudad
Piazza Navona
Santa Inés en Agonía
Piazza Navona
Bernini vs. Borromini
Piazza Navona
Fontana del Nettuno

A unos 500 m de la plaza, visitamos el Panteón, (o “Templo de todos los dioses”, en griego), de Roma, construido por Adriano en el 125 DC, sobre las ruinas del Templo de Agripa, destruido por un incendio en el 80 DC.

El templo de planta circular, de igual altura que diámetro, está dedicado justamente a “todos los dioses” romanos.

Panteón de Roma
El Panteón
Roma
Piazza della Rotonda

Dejando un poco el paseo cultural que alimentó nuestro conocimiento, fuimos a la heladería Giolitti, una de las mejores de Roma, que alimentó nuestros cuerpos.
Con la panza llena y el alma contenta, llegamos a la Fontana di Trevi.

Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
La Fontana di Trevi, siempre en restauración

Famosa y siempre en restauración, la fuente inmortalizada en La Dolce Vita, existe desde hace más de dos mil años, cuando era el fin de un acueducto, pero su apariencia actual es mucho más cercana en el tiempo, de 1762, cuando fue terminada por Giuseppe Parmini.
El nombre Trevi, viene de tres vías, ya que era el cruce de tres calles.
El mito popular dice que tirando una moneda a la fuente, volverás a Roma. Hoy está seca y se recorre por una pasarela, pero igual la tiramos.

Para terminar el día y ya volviendo al departamento, visitamos la Basílica de Santa María Maggiore.
Edificada sobre un templo pagano, dedicado a la diosa Cibeles, fue construida en el siglo IV, por orden del Papa Liberio, que según la leyenda, recibió instrucciones de la Virgen para su construcción.

Basílica de Santa María Maggiore
Basílica de Santa María Maggiore
Basílica de Santa María Maggiore

Nuestro tercer y último día, lo usamos para visitar otro estado, el más pequeño del mundo, El Vaticano. Pero esto y lo que falta de Roma, lo contaré en la tercera entrada.

Roma
Plaza de la República, muy cerca de la Estación Termini
Roma
El Arco de Constantino y el Coliseo
Roma
La onmipresente Piazza Venezia
Roma
Santa Inés y la fuente
Roma
Piazza Navona
Roma
Neptuno
Roma
Columna de Marco Aurelio

Tres semanas en Europa – 3ra. Parte – Una visita a El Vaticano

Tres semanas en Europa – 3ra. Parte – Una visita a El Vaticano

En esta tercera entrada, después de contar nuestro paso por Londres y algo de Roma, les voy a relatar nuestra experiencia en El Vaticano y lo que queda de nuestra visita a la ciudad eterna.

Para llegar al vaticano desde Termini, tomamos el metro en Plaza República, muy cerca de nuestra transitoria residencia y bajamos en la estación Ottaviano, a pocos metros de la “frontera”.
Pasando por la Plaza del Resurgimiento, frente a los Museos Vaticanos, caminamos por la Via di Porta Angelica, hasta atravesar la columnata de Bernini, para llegar a la Plaza San Pedro.

El diseño de la plaza, realizado por Bernini, está enmarcado por la columnata que sale recta, más no paralela, a ambos lados de la Basílica y se abre curvándose, para representar un abrazo de acogimiento a los fieles

En el centro hay un obelisco de 25 m, sacado de un circo romano, que fue colocado para recordar el martirio de San Pedro, que según algunos fue crucificado en el circo de Nerón.

A ambos lados de la plaza, hay dos fuentes, a la derecha la de Maderno y a la izquierda, la de Bernini.

El Vaticano
Basílica de San Pedro
Como telón de fondo, la Basílica de San Pedro

La Basílica, edificada sobre la tumba de San Pedro que se conserva bajo el altar mayor, comenzó a construirse en el siglo XVI y durante 120 años, los mejores artistas de la época aportaron su trabajo. Desde Alberti a Bernini, pasando por Bramante, Miguel Angel y Maderno.

Para entrar a la Basílica, no tuvimos que pagar, solo hacer la interminable fila, que daba la vuelta a toda la plaza, ya que ese día en particular había una misa especial, a la que asistían miles de estudiantes.

Les dejo un tip, que recomendé a unos amigos y funcionó muy bien.
Vayan primero a los Museos Vaticanos, y cuando salgan de la Capilla Sixtina, entren directamente en San Pedro. Es una excelente forma de evitar la fila.

Cuando pudimos entrar, fuimos directamente a la cúpula. La entrada está a la derecha, apenas ingresar y ahí si hay que pagar € 7 para subir una parte en ascensor o € 5, si quieren subir todo por escalera.
Son unos 320 con ascensor o unos 550 escalones en total. La decisión es de ustedes.

Por suerte, mucha gente se quedaba admirando la Basílica y subimos sin esperar.

Para llegar a la parte más alta, hay que subir por una estrecha escalera que va rodeando la cúpula y siguiendo su forma, dentro del doble casquete de que está compuesta, haciendo una especie de espiral bastante cansador.
Para bajar se usa otra escalera.

Lo mejor es la vista sobre la plaza, lo demás no es nada del otro mundo.

Plaza de San Pedro

Mientras bajábamos, hicimos una escala en la terraza, que está a la altura de la base de la cúpula, donde hay venta de souvenirs, artículos religiosos y cafetería.

Cuando terminamos, entramos a la Basílica, que estaba llena y solo se podía caminar por un sector de las naves laterales.

La sensación de estar ahí, por lo menos para mí, no se puede describir con palabras, hay que vivirla.

Basílica de San Pedro
El interior de San Pedro, una sensación indescriptible
La Piedad
“La Piedad”, otra de las geniales obras de Miguel Angel

Por desgracia, en ese momento, no se podía llegar bajo la cúpula y ver de cerca el baldaquino de Bernini. Los de seguridad, dijeron que cuando terminara la misa, había que hacer salir a toda la gente y recién se podría entrar nuevamente.

Como esto no se llevaba bien con nuestro poco tiempo, aprovechamos para visitar la Capilla Sixtina, pero para eso había que pasar por los Museos Vaticanos, que en un principio pensábamos omitir. El problema es que no hay manera de entrar a la capilla sin pasar por los museos.

Por suerte, habíamos reservado también estas entradas, así que la espera fue corta. Sin entradas la cola es terrible.

Tengo que decir que no ver los museos hubiera sido en parte un error. Digo en parte, porque es increíble las obras de arte que se hay, lo malo es que el recorrido me hizo recordar a las pobres vacas cuando las arrean para marcarlas.

Solo faltó que nos pusieran el hierro caliente ya saben donde.
La incesante orden de “sigan”, “sigan”, “no se detengan”, “no saquen fotos”, “no, no y más no”, durante el largo recorrido, realmente empañaron la experiencia.

Por supuesto, todo el mundo paraba y sacaba fotos, sobre todo al llegar a la Capilla Sixtina y poder admirar la magia de Miguel Angel.

Espero que algún día, pueda recorrer el mismo camino con mayor tranquilidad.
Museos Vaticanos
Museos Vaticanos
Guardia Suiza
Museos Vaticanos
Museos Vaticanos
El arte de los Museos Vaticanos
Capilla Sixtina
La Capilla Sixtina
La Creación
La “Creación de Adán” y el genio de Miguel Angel
Al finalizar, hubo una buena noticia, pudimos entrar a la Basílica directamente y ya habían permitido el paso, así que pudimos acercarnos al baldaquino y antes de salir, bajar a donde están las tumbas de los Papas.
Basílica de San Pedro
El Baldaquino de Bernini bajo la cúpula de Miguel Angel

Para finalizar la visita al pequeño estado, caminamos por la Via della Conciliazione hasta el Castel Sant’Angelo.

La construcción del castillo, comenzó en el año 135, bajo las órdenes del emperador Adriano, que planeaba fuera su mausoleo familiar, pero sucedieron varias invasiones y saqueos, que lo transformaron en una fortaleza defensiva.

Su actual nombre, se debe a que en el año 590, una epidemia de peste devastaba la ciudad y el Papa Gregorio I, tuvo una visión del Arcángel San Miguel sobre el castillo, anunciando el fin de la epidemia. En su recuerdo, hay una estatua de un ángel, en la parte superior.
Las estatuas que vigilan el puente peatonal sobre el Tíber, son realmente dignas de admirar.

Castel Sant' Angelo
El Castel Sant’Angelo
Castel Sant' Angelo
Castel Sant' Angelo
Castel Sant' Angelo
Las hermosas estatuas del Puente Sant’ Angelo
Siguiendo nuestro itinerario, desde acá fuimos a la Piazza di Spagna, llamada así por estar en ese lugar la embajada española desde el siglo XVII. Luego se construyó la larga escalinata, para comunicar la plaza con la iglesia de la Trinidad de los Montes.

Esta iglesia, (ahora en restauración), se construyó en un terreno donado por Carlos VIII, el rey francés, por lo que la escalinata, simboliza la unión entre Francia y España, después del fin de la guerra.

Al pie de la escalera, está la Fontana della Barcaccia, que recuerda un bote que llegó hasta ahí por la crecida del Tíber en 1598. Fue construida por Pietro Bernini, ayudado por su hijo, el famoso Gian Lorenzo.

Piazza di Spagna
La escalinata a Piazza Spagna
Piazza di Spagna
Al fondo la Trinidad de los Montes
Después de ver como la policía perseguía y atrapaba a alguno de los vendedores ambulantes bangladesíes e indios, (de los que estaba llena Roma), y siguiendo con la visita a los centros populares, caminamos por la Via del Babuino, hasta la Piazza del Popolo.

Es una de las plazas más importantes de Roma. Si se mira desde arriba nos recuerda un poco a la Plaza San Pedro.
Rodeándola, se puede ver la iglesia de Santa María del Popolo y las casi mellizas, Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto, divididas por la Via del Corso.
Del lado opuesto, se encuentra la Porta del Popolo o Porta Flaminia, una de las puertas de la Muralla Aureliana, desde donde comenzaba la Via Flaminia, que comunicaba Roma con el norte.
En el centro de la plaza, hay un obelisco egipcio que en un tiempo estuvo ubicado en el Circo Máximo.
A la derecha de la Porta del Popolo, están las Terrazas del Pincio, un monte que forma parte de los Jardines Borghese. En el siglo XIX, el Papa Pío VII, encargó el proyecto para unir la colina con la plaza y con la puerta.

Piazza del Popolo
A la izquierda Santa Maria in Montesanto, a la derecha Santa Maria dei Miracoli
Piazza del Popolo
Terrazas del Pincio
Para terminar el día y destruidos de tanto caminar, fuimos justamente a los Jardines Borghese, desde donde hay unas muy buenas vistas y es un paseo muy relajante, (siempre y cuando tres personas no estén quejándose por el cansancio).

Me hubiera gustado conocer la Galería Borghese, que se encuentra del otro lado de los jardines, pero solo se puede entrar con reserva previa y no la teníamos.
De cualquier manera, hubo muchos lugares que nos faltó recorrer y otros por los que pasamos y no los describo, porque esto se haría eterno.

Jardines Borghese
La natural belleza de los Jardines Borghese
Roma es así, entre calles angostas, aparece un monumento gigantesco, una plaza, iglesias, obeliscos, escalinatas, fuentes, montes, estatuas, etc.

Todo admirable, todo impresionante.
Como será costumbre en este viaje, nos faltó tiempo para disfrutar de todo lo que la ciudad ofrece. Espero que la moneda en la Fontana di Trevi, funcione y podamos volver.

Al día siguiente partimos hacia nuestra cuarta parada, nuestra visita relámpago a Calabria, más precisamente a conocer la comuna de Drapia, la tierra de mi abuelo.

El viaje en tren, como casi perdemos el de vuelta por culpa de un “tartufo” y lo que vimos, se los cuento en la próxima.

El Vaticano
Ciento cuarenta santos rematan la columnata de Bernini

Tres semanas en Europa – 4ta. Parte – Un día en Calabria

Tres semanas en Europa – 4ta. Parte – Un día en Calabria

Siguiendo con el relato de mi primer viaje a Europa y después de haber estado en Londres, Roma y El Vaticano, partimos a nuestra cuarta escala, Calabria, más precisamente la Comuna de Drapia, en la provincia de Vibo Valentia, a orillas del Mar Tirreno.

¿Un día a Calabria? ¿Desde Roma? ¿Más de 600 km? ¿6 hs de viaje, solo de ida? ¿Gastos de tren? ¿Alquiler de auto? ¿Muchas preguntas, no? ¿Y todo para qué?

La respuesta es simple, para conocer la tierra desde donde hace más de 100 años, partieron mis abuelos para nunca más volver. Resumiendo, a conocer un poco mis raíces.

Sí, este relato no es muy turístico, estuvimos poco y conocimos poco, pero para mí fue puro sentimiento. Espero que algún día mis hijos, lo recuerden de la misma manera.

Tropea

Dicen que Dios el séptimo día descansó. Nosotros no, nos levantamos bien temprano en Roma y nos fuimos arrastrando valijas hasta la Estación Termini, desde donde salía el tren que nos llevaría a Lamezia Terme, la estación más conveniente para llegar a nuestro destino.

Los boletos los había reservado en la web de Trenitalia y nos costaron € 9 cada uno. Sí, € 9.

Los billetes, se pueden comprar como máximo con cuatro meses de anticipación, no antes. Y si lo hacen, encontrarán el billete “Super económico”, a precios como el que les conté.

En Italia hay por lo que sé, tres tipos de trenes, el Regional, el Intercity y el de alta velocidad, las Frecce (flechas), además de los internacionales.

Tren Intercity
Viajando a Calabria en el tren Intercity

Los Regionales, son los suburbanos, de corta distancia, no hace falta comprar con anticipación y hay que validar los boletos antes de subir.

Los Intercity, son trenes de larga distancia, van a unos 150 km/h y son bastante cómodos y puntuales.

Finalmente las Freccia Argento, Freccia Rossa y Freccia Bianca, son los de alta velocidad, (unos 250 km/h), muy modernos, cómodos y puntuales, ofrecen menúes tipo snack o almuerzo a precios razonables, € 4,50 y € 9, respectivamente.

Nosotros tomamos el Intercity, que como dije, nos dejaba sin escalas en Lamezia. Teníamos la opción de alta velocidad, pero los horarios son muy limitados para ir al sur y no nos servía.

Había otra variante de tomar el Freccia Argento hasta Nápoles y combinar con el Intercity, pero este último era el mismo que tomamos sin escalas, o sea que llegaríamos a la misma hora.

Tiene varias paradas, pero son de menos de cinco minutos, excepto en Nápoles, que para cerca de media hora.

Regresando a nuestro viaje en particular, tengo que decir que nuestro debut en los trenes italianos no fue bueno. Tuvimos la mala suerte de que se rompiera la locomotora y hubiera que cambiarla, lo que provocó un atraso de una hora y media y que el ya escaso tiempo de que disponíamos, se redujera todavía más.

Pero bueno, lo tomamos con tranquilidad y retocando un poco el itinerario original, pudimos resolverlo bastante bien.

 

Una vez llegados a Lamezia Terme, teníamos reservado un auto en Maggiore Rent, contratado también a través de la web de Trenitalia y donde supuestamente hacen un descuento por haber viajado en tren.

Esto en parte es verdad, pero si se le agrega kilometraje ilimitado y el seguro contra todo riesgo, es caro. El problema es que no hay muchas empresas de alquiler en la estación y sino hay que alquilar en el aeropuerto, con las complicaciones que acarrea y las valijas que acarreamos nosotros.
El tema del kilometraje es así, en principio dan 100 km libres y se paga un costo por cada kilómetro adicional, pero no se pueden hacer más de 50 km adicionales.

Como calculábamos viajar unos 160 km en total, no nos servía.

El seguro es otra cosa, todos los autos alquilados incluyen un seguro básico, que cubre daños parciales y responsabilidad civil. El gran problema es que tienen una franquicia muy alta. Dependiendo del auto, más de €1500, o sea que lo que se dañe o roben por menos de este valor, hay que pagarlo. Si excede este monto, se paga la franquicia como máximo.

Por esto, decidimos contratar el seguro que reduce a € 0 la franquicia. Nos costó cerca de € 20, pero nos aseguramos la tranquilidad.

 

Volviendo al relato, nos fuimos con nuestro auto hacia Tropea, una ciudad a orillas del mar, que quedaba a unos 50 km. Les comento, que el GPS con los mapas de Italia, cargados en Argentina, no funcionan. Cuesta mucho encontrar los satélites y las rutas que indica, si las encuentra, no son nada confiables.

Por suerte, habíamos descargado la aplicación Maps Me en el teléfono, con los mapas de varios países, para poder usarla “offline”. Fue la única aplicación que nos resultó realmente útil en el viaje.

Con respecto al teléfono, ya que lo nombré, lo tuvimos todo el viaje en “modo avión”, para no generar gastos de roaming.

 

Nuestro hotel, Residence Porto Ulisse, estaba unos kilómetros antes de Tropea, en Parghelia.
Muy lindo lugar, con habitaciones tipo departamento, una pileta en la terraza con vistas al mar y un desayuno, del que no pudimos comer ni la mitad. Excelente!!!

Residence Porto Ulisse
Pileta del Residence Porto Ulisse

Ya acomodados, nos fuimos a recorrer un poco el centro histórico de Tropea.

Tropea es una ciudad ubicada en el empeine de la bota italiana, sobre un acantilado, a unos 60 m de altura sobre el mar.

 

Tiene una larga historia, desde que, según la leyenda, la fundó Hércules, pasando por las invasiones sarracenas, siendo parte de Reino de la dos Sicilias, (del que hablé en “Drapia, mi abuelo y el Reino de las dos Sicilias”), y sufriendo los terremotos de principios del Siglo XX, hasta convertirse en el lugar turístico que es hoy.

Tropea
El Domo de Tropea
Tropea
Centro Histórico
Tropea
Tropea
Tropea
Tropea
La playa y los miradores de Tropea
Tropea
Mirador del Cañon

Las calles estrechas, la “avenida” principal Vittorio Emanuele II, llena de bares y restaurantes, las casas antiguas y las iglesias, entre las que se destaca el Duomo de Tropea, siguen resistiendo el paso del tiempo.
Otra de las iglesias, creo que la más importante por su situación, es Santa María de la Isla. Ubicada sobre un peñón aislado en la playa y es accesible por un sinuoso camino. Se cree que existe desde el siglo IV, sufriendo muchas modificaciones, además de daños por los terremotos, y se volvió a abrir al público en 2014.

Tropea
Iglesia de Santa María della Isola

Tropea tiene una playa de arena blanca y aguas transparentes, desde donde es increíble ver como los edificios se sostienen sobre el borde del acantilado.

Tropea
Puerto de Tropea

Desde los miradores, además de ver el Tirreno, a lo lejos se alcanza a ver el Strómboli. Para los que no lo conocen, es el volcán por donde finalmente salen los viajeros de Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne.

Tropea
El Mar Tirreno y el volcán Strómboli entre la niebla

Después del paseo, fuimos a cenar al Restaurante Pinturicchio, que nos habían recomendado en el hotel y yo se los recomiendo, tiene buena comida y excelente atención.
Así terminó un día de viaje y paseo, que había comenzado a las 6 de la mañana,

Al día siguiente, después del desayuno que ya mencioné, nos fuimos al lugar que habíamos venido a ver, La Comuna de Drapia.

Pinturicchio
Restaurante Pinturicchio

Formada por cuatro “ciudades”, Drapia, Caria, Gasponi y Brattiró. En total tiene unos 2200 habitantes, bastante menos que hace un siglo.

A su vez es parte de la provincia de Vibo Valentia y de la Región de Calabria.

Estos pueblos están sobre un cerro, a unos 400 m sobre el nivel del mar y diría que bastante aislados, porque no vimos ni un cartel que nos indicara como llegar.

Igualmente, con las indicaciones de la gente del hotel, encontramos el camino.

Toda la comuna está formada por pequeños pueblos, que viven principalmente de la agricultura.

Como yo no sabía en qué pueblo exactamente había nacido mi abuelo, nos fuimos a la oficina comunal, que está en Drapia, propiamente dicha.

Ahí, finalmente pude averiguar que mi abuelo nació en Caria, la más grande de las “ciudades”.

Tropea
Sobre el cerro la Comuna de Drapia

Caria, formó parte en una época, de la Comuna de Tropea, pasó por la de Spilinga y finalmente a principios del Siglo XIX, pasó a ser parte de Drapia.

Un pueblo sumamente religioso que construyó gratuitamente su iglesia, la de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo en Caria.

Lo mismo hicieron cuando los terremotos de 1905 y 1908, la dañaron.

Caria
Iglesia de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo
Caria
Caria
Caria

Drapia es otra historia, parece un pueblo casi abandonado.

El “centro”, lo forma la calle Corso Umberto I, que tiene unos 300 m de largo, con casas muy antiguas, de las que muchas están en venta.

Fue raro, hubo gente que salía a mirarnos, como si fuéramos extraterrestres.

Claro, éramos jóvenes, o casi, comparados con los habitantes.

Mucha gente mayor, que encontró algo con que alterar su rutina diaria. Hasta hubo un abuelo que nos seguía a la distancia y una señora que nos dijo agarrándose la cabeza, en un difícil calabrés, “Mamma mía! todo el mundo se va, todas las casas se venden”.

No pudimos ayudarla, pero espero que la historia se pueda revertir, y esos pueblos que alguna vez fueron prósperos y hoy casi olvidados, puedan resurgir.

Drapia
Drapia
Monumento a los “drapiesi”
que emigraron a Argentina
Drapia
Drapia
Drapia
Drapia
Las antiguas calles de Drapia

Es muy lindo el sur de Italia, sería bueno que no solo miráramos al norte.

Bueno, después de visitar estas dos ciudades, (no nos dio el tiempo para Gasponi y Brattiró), fuimos a buscar las valijas y partimos de vuelta a Lamezia Terme.

Salimos con tiempo y el camino era bastante tranquilo, hasta que paramos en Pizzo a comer el clásico “Tartufo de Pizzo”, una especie de bombón helado con un corazón de chocolate, típico de esa ciudad. Muy bueno!

No tardamos mucho en seguir nuestro camino, no muy bien señalizado, pero no encontrábamos la estación.

Sí, después de dar varias vueltas y preguntar varias veces, estábamos perdidos. No hubo GPS, ni Maps Me que nos ayudara.

Al principio no le dimos demasiada importancia, hasta que mi hija dijo la frase que nos puso los pelos de punta: “son la doce y media!!!”

Casi nos agarra un ataque, el tren pasaba a las 12:56, siempre era puntual y nosotros seguíamos sin tener idea de cómo llegar. Además este tren debíamos combinarlo en Nápoles, con un escaso margen de diecisiete minutos, con el de alta velocidad que nos llevaría a nuestro siguiente destino.

Por suerte, al fin encontramos a alguien que sabía y dando un par de vueltas, encontramos la estación.

Nos faltaba dejar el auto, así que casi lo dejé tirado en medio de la calle y mientras mi familia bajaba las valijas, yo hacía el trámite de devolución.
Llegamos corriendo al andén a las 12:47, nueve minutos antes de la llegada del tren.

Transpirando y todavía agitados, partimos puntualmente a la quinta escala de nuestro viaje, Florencia.

 

Tres semanas en Europa – 5ta. Parte – Tres días en Florencia

Tres semanas en Europa – 5ta. Parte – Tres días en Florencia

Esta es la quinta parte del relato de mi primer viaje a Europa y después de haber corrido como locos, como conté en “Un día en Calabria”, pudimos tomar el tren en Lamezia Terme, que previo trasbordo en Nápoles, nos depositó en la quinta escala de nuestro recorrido, Florencia.

Qué linda es Florencia! Cuanto para ver!

Una ciudad que se puede recorrer caminando, por los mismos lugares que un día pisaron genios como Leonardo, Miguel Angel, Galileo, Brunelleschi, Alberti y tantos otros.

Un lugar donde se aprende a disfrutar del arte renacentista, donde a cada paso se encuentra una obra increíble, con un detalle y un trabajo imposible de reproducir hoy.

Realmente justifica su fama.

Santa Croce
Dante en Santa Croce

Bueno, siguiendo con nuestro viaje, salimos de Lamezia a las 12:56 y a las 16:13 estábamos en Nápoles, con escasos diecisiete minutos para trasbordar al Freccia Argento de alta velocidad, que nos llevaría a Santa María Novella, donde llegó a las 19:22, como estaba programado. Perfecto!
El costo fue de € 9, de Lamezia a Nápoles y € 25,50, de Nápoles a Florencia.

En un primer momento, habíamos analizado la posibilidad de alquilar un auto, con el que visitaríamos Pisa y nos iríamos a Venecia, pero el costo era demasiado y lo descartamos.
Comento esto, porque nuestra reserva de alojamiento era en el centro histórico de Florencia y allí no pueden entrar autos particulares, cosa que yo no supe casi hasta el momento de llegar. Fue una de esas veces, que las cosas salen bien de casualidad.

Santa Croce
Basílica de Santa Croce

Como decía, alquilamos por Booking, el Apartamento San Giuseppe, justo frente a Santa Croce.
El apartamento no era grande, solo un ambiente, pero cómodo y bien ubicado, así que estuvo muy bien. Además la esposa de Nicoló, el propietario, es argentina y se pusieron contentos de tener huéspedes de su tierra.

 

1er. día – Piazza della Signoria

Una vez dejado nuestro equipaje y que como siempre, el tiempo no sobraba y las ganas de conocer sí, nos fuimos a cenar y dar una vuelta por la pequeña ciudad.
Así vimos Santa Croce de noche y la, para mí, espectacular escultura de Dante Alighieri, que está a la izquierda de la escalinata de la basílica.

Seguimos un rato más hasta la Piazza de la Signoria, donde está el Palazzo Vecchio y uno de los tres David que hay en Florencia, (una de las copias) y después nos fuimos a descansar. Había sido un largo día.

Palazzo Vecchio
El Palazzo Vecchio
Río Arno
La noche en el Río Arno

Recién ahora que lo estoy escribiendo, me doy cuenta que ese día tuvimos un desayuno espectacular en Calabria, fuimos a conocer el pueblo donde nació mi abuelo, pedimos datos en la municipalidad, dejamos el hotel, pasamos por Pizzo, donde comimos el “tartufo”, nos perdimos tratando de llegar a la estación, devolvimos el auto alquilado, fuimos en el tren Intercity hasta Nápoles, tomamos el de alta velocidad hasta Florencia, completando casi 900 km, nos acomodamos en el apartamento y terminamos con el paseo que acabo de contar.
Definitivamente fue un largo díal

 

2do. día – Santa Croce, Catedral, Ponte Vecchio, Piazzale Michelangelo

El segundo día, lo empezamos entrando a Santa Croce, la iglesia franciscana más grande del mundo. Su construcción comenzó a fines del siglo XIII, en el mismo lugar donde estaba la capilla que recordaba la muerte de San Francisco de Asís.

Santa Croce

Una de las características poco comunes de esta iglesia, son las casi trescientas tumbas que alberga. Entre las más famosas, están las de Miguel Angel, Galileo Galilei, Dante Alighieri y Nicolás Maquiavelo.

Santa Croce
Miguel Angel
Santa Croce
Galileo Galilei
Santa Croce
Dante Alighieri

Siguiendo la temática religiosa, llegamos a Santa Maria del Fiore, el Duomo, la Catedral de Florencia.

Una obra impresionante. La construcción comenzó en 1296, duró 72 años y finalizó en 1368, después de haberse detenido la obra, por la peste negra que azotó a Europa en el siglo XIV y redujo la población a la mitad.
Es una de las iglesias más grandes de la cristiandad y cerca de la entrada, está la bajada a la tumba de Brunelleschi, quien construyó la cúpula casi un siglo después de la finalización de la catedral.
Cuando nadie lo podía resolver, Brunelleschi pudo construir una cúpula de 42 m de diámetro, sin duda su mayor desafío y su logro más importante.

Sin embargo, a pesar de su llamativa decoración exterior, el interior es bastante austero.
La catedral no está sola en la Plaza del Duomo, a su lado está el Campanile di Giotto, de casi 85 m de altura y frente a ella, el Baptisterio de San Giovanni, que se dice, fue en una época la catedral de Florencia y está edificada sobre cimientos del siglo I.
Tanto a la cúpula de la Catedral, como al Campanile, se puede subir, el baptisterio lo están restaurando, pero se puede ver la Puerta de Oriente, una copia de la original que diseñó Ghiberti y representa momentos de las escrituras.

Santa Maria del Fiore
Santa María del Fiore, la Catedral de Florencia
Santa Maria del Fiore
El austero interior de la Catedral
Santa Maria del Fiore
La cúpula de Vasari
Santa Maria del Fiore
La cúpula de Brunelleschi
Campanile di Giotto
La Puerta de Oriente

Cambiando el rumbo, llegamos nuevamente a la Piazza della Signoria, existente desde el imperio romano, su apariencia actual es del siglo XIV. Su edificio más emblemático es el Palazzo Vecchio, en un tiempo sede de las autoridades florentinas, es hoy un museo que alberga obras de los mejores artistas.
Mirando de frente el palacio y su torre, de 95 m de altura, hay a la derecha una galería con esculturas, en la que vale la pena detenerse.

Piazza della Signoria
Palazzo Vecchio
Palazzo Vecchio

A unos doscientos metros de la plaza, llegamos al Ponte Vecchio, el puente de piedra más antiguo de Europa, que sobre el río Arno, en el siglo XIV, fue el lugar de asentamiento de los carniceros, que al mudarse los gobernantes al Palacio Pitti, los echaron por el olor que había y comenzaron a instalarse joyeros.
Además, es el único puente de Florencia, que los alemanes no destruyeron durante la segunda guerra.

Ponte Vecchio
Ponte Vecchio
Palazzo Pitti
Palazzo Pitti

Cruzando el río, llegamos al Palacio Pitti, que tiene una curiosa historia.
Luca Pitti, rival de la familia Médici, quería un palacio más lujoso que el que Cosme el Viejo se estaba construyendo.
Los Pitti contrataron a Brunelleschi y eligieron entre los proyectos, justo el que los Médici no habían querido, porque era demasiado monumental.
En 1550, los Pitti se arruinaron y Eleonora de Toledo, la mujer de Cosme I de Médici, compró el palacio e hizo construir, los Jardines de Boboli, que en 1766, fueron abiertos al público.

Palazzo Pitti
Jardines de Boboli
Jardines de Boboli
Jardines de Boboli
La increíble belleza de los Jardines de Boboli

Detrás de los jardines, está el Fuerte de Belvedere, una especie de “cuarto de pánico”, que los Medici mandaron construir, para poder refugiarse ante cualquier revuelta popular.
Lo están restaurando, así que nos quedamos con las ganas.
Después de esto, bordeamos el Arno, para llegar a la entrada desde donde se sube a Piazzale Michelangelo, uno de los mejores, sino el mejor, miradores de la ciudad.
Desde acá se ve toda Florencia, la cúpula de la catedral, la torre del Palazzo Vecchio, el Arno, los puentes. En fin, todo.
En el centro de la plaza, está la segunda copia del David, con la diferencia que este es de bronce, destacándose por su color verde.

Piazzale Michelangelo
Florencia desde Piazzale Michelangelo
Ponte Vecchio
El Ponte Vecchio desde Piazzale
Piazzale Michelangelo
El David de bronce

Después de disfrutar las vistas, bajamos y volvimos a cruzar el río, pasamos por el Mercado del Porcelino, me obligaron a parar para hacer compras en H&M y siguiendo nuestro camino, llegamos al Mercado de San Lorenzo.
Este mercado es el más importante de Florencia. Es una feria callejera, donde se pueden comprar souvenirs, ropa y también hay mucha oferta de artículos de cuero.

Para terminar el día, pasamos por la heladería Vivoli, muy cerca de Santa Croce, donde tienen uno de los mejores helados que probé, un poco mezquinos con la cantidad, pero igualmente muy bueno.

 

3er. día – Galleria dell’Accademia, Museo Leonardo da Vinci, Basílica de San Lorenzo

Nuestro tercer día, sufrió cambios de itinerario. Según mi guía, (la que hice para tener organizado cada día), íbamos a conocer Pisa, pero ya estábamos un poco cansados y lo único que podíamos ver era la torre inclinada y la Catedral.
Para eso teníamos que viajar una hora de ida y otra de vuelta, más la espera si queríamos subir a la torre, íbamos a perder medio día y la verdad, no tuvimos ganas. Así que nos fuimos temprano a la Galleria dell’Accademia.

La galería, tiene obras de los grandes artistas florentinos, obviamente se destaca Miguel Angel y el David, (este es el original), que se trasladó desde la Piazza della Signoria en 1873, para que no se arruinara con la intemperie.
La verdad, es que yo no entiendo mucho de arte, me gusta lo que me produce alguna emoción, así que no podría entrar en detalles de las obras expuestas Lo que sí puedo, es decir que hay mucho para ver y que casi todo justifica la visita.

David
El David de Miguel Angel, una genialidad!

El David es una obra inolvidable, se le ven hasta las venas del cuello.
Qué envidia me da, que alguien pueda sacar algo así de un pedazo de piedra.
Otra característica de la galería, es la cantidad de estudiantes de bellas artes que la recorren. Algunos copiando a lápiz las obras, debo decir que con mucho éxito.

Galeria de la Academia
Juan el bautista y Herodes
Galeria de la Academia
Un estudiante de arte . . .
Galeria de la Academia
. . . y su excelente trabajo!

Caminando por las calles de Florencia, encontramos algo que no teníamos programado, el Museo de Leonardo Da Vinci.

Un lugar no muy grande, donde se exponían máquinas de guerra, poleas, prototipos de máquinas voladoras, descubrimientos de anatomía y una película del History Channel con su biografía y los trabajos de Leonardo, además de contar su enfrentamiento con Miguel Angel.
Realmente fue muy interesante, sobre todo para los chicos.

Museo Leonardo Da Vinci
Prototipo de helicóptero
Museo Leonardo Da Vinci
Estudio de anatomía

Después de estar un rato en el museo, nos acercamos a conocer la Basílica de San Lorenzo.
Diseñada por Brunelleschi, realizada entre 1422 y 1470, fue encargada por la familia Médici.
La construcción de la basílica, había sido decidida por ocho familias nobles de Florencia, con la idea de que tuviera una capilla para cada una de ellas.

Basílica de San Lorenzo
Basílica de San Lorenzo
Basílica de San Lorenzo

Terminada la visita, después de caminar un poco más, visitamos la plaza de Santa María Novela, (la iglesia que diseñó Alberti y financió la familia Rucellai).

Santa Maria Novella
Santa María Novella

Pasamos de nuevo por Vivoli, (para verificar si nuestra opinión sobre el helado era correcta, no sea cosa de informar mal), y nos fuimos a descansar, ya que el día siguiente nos reservaba otro viaje.

La mañana del domingo, nos reservaba una sorpresa, justo en la plaza de Santa Croce y ocupando media Florencia, había una simpática maratón, que nos obligó a ir caminando hasta la estación.
Veinte cuadras después, arrastrando valijas, esquivando vallas y maratonistas, llegamos a la estación Santa María Novella, desde donde partimos en el tren Freccia Argento a nuestra sexta escala europea, después de Londres, Roma, El Vaticano y Calabria, la hermosa Venecia!

Florencia
Arte callejero con tiza en las calles de Florencia

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